El Mapa del Olvido

21 de abril de 2012

JOSÉ GARCÍA GASTIAIN (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1978, Agosto, Alava, José Luis Gómez Sampedro (ETA), Sin esclarecer, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 14:04

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El 26 de agosto de 1978 fallecía en Vitoria el comerciante jubilado JOSÉ GARCÍA GASTIAIN, que no pudo superar las graves heridas sufridas la noche anterior.
A las diez y media de la noche del 25 de agosto García Gastiain tuvo la mala suerte de encontrarse en la línea de fuego de dos terroristas que, en esos momentos, estaban ametrallando el cuartel de la Policía Nacional de la capital alavesa. El agente de Policía que hacía guardia ante el cuartel logró protegerse del ataque y resultó ileso, pero uno de los disparos hirió de gravedad a José García, que escasos momentos antes había salido de su domicilio después de cenar para aparcar su vehículo en un taller de la familia.
La víctima fue trasladada al Hospital de Vitoria, donde se le intervino quirúrgicamente, pero falleció en la mañana del día siguiente como consecuencia de las heridas producidas. Según el parte médico, la bala le penetró por la región parietal derecha, alojándose en el lóbulo temporal, produciéndole “fractura múltiple de bóveda craneal con hemorragia y pérdida de masa cerebral”.
Tras el ametrallamiento, los terroristas se dieron a la fuga en un automóvil donde les esperaban otros dos etarras. El coche, un Renault 6 que había sido robado previamente, apareció a medianoche en la calle de La Paloma de Vitoria. En su interior se encontró una pistola Firebird y munición. La banda terrorista ETA intentó eludir su responsabilidad negando que fuesen sus disparos los que habían matado a José García, ya que la Policía también disparó para repeler la agresión. Por ello, y en un primer momento, se produjo cierta tensión, debido a que pensaron que sólo habían disparado los agentes. Sin embargo, en el lugar de los hechos se recogieron siete casquillos del calibre 9 milímetros parabellum, marca Geco, munición empleada habitualmente por la banda terrorista.
La misma noche del 25 de agosto la banda terrorista ETA secuestró en su domicilio de Guecho al hijo del industrial Javier Artiach, que fue liberado el mismo día tras el pago de 9,5 millones de pesetas. El industrial, de 45 años y cuatro hijos, fue llevado a punta de pistola a una sucursal bancaria por dos terroristas, mientras otros dos mantenían a su hijo en un coche bajo la amenaza de asesinarlo si no cumplía con el pago. Entre los participantes en el secuestro se encuentra José Antonio Alcocer Gabaldón, alias Zapatones, detenido en junio de 1980.
En 1980 la Audiencia Nacional condenó a seis años de prisión a José Luis Gómez Sampedro, detenido en febrero de 1979, por su participación en el atentado. Es hasta ahora el único condenado por el asesinato de José García Gastiain.
En abril de 1985 fue absuelto el etarra José Manuel Sánchez Beiztegui, extraditado por Francia en septiembre de 1984, de su participación en el ametrallamiento que acabó con la vida de García Gastiain, y para el que el fiscal pedía 118 años de prisión. La Fiscalía basó fundamentalmente su acusación en el testimonio ante la Policía del entonces miembro de ETA José Luis Gómez Sampedro, condenado por los mismos hechos, que acusó a Sánchez Beiztegui de formar parte del grupo que ametralló el cuartel de la Policía en Vitoria. Esa primera declaración la ratificó ante el juez que instruyó el caso. Posteriormente, sin embargo, se retractó de la misma alegando que su declaración había sido obtenida bajo torturas.
El 3 de abril de 2004 son detenidos en Francia en una operación conjunta de la Policía Judicial francesa y la Guardia Civil, los etarras Félix Ignacio Esparza Luri, Félix Alberto López de Lacalle Gauna, alias Mobutu, y Mercedes Chivite Berango, miembros de la dirección del aparato logístico y operativo de la banda terrorista ETA. Mobutu figuraba como buscado en cinco sumarios de la Audiencia Nacional, entre ellos el asesinato de José García Gastiain.
José García Gastiain, de 68 años de edad, estaba casado y tenía dos hijos, de 20 y 15 años.
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JOSÉ MARÍA PICATOSTE GONZÁLEZ DE ECHÁVARRI (Villareal de Alava, Alava, España)

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En la tarde del 18 de agosto de 1986 la banda terrorista ETA asesinaba en Villareal de Álava a JOSÉ MARÍA PICATOSTE GONZÁLEZ DE ECHÁVARRI, coronel del Ejército de Tierra en la reserva activa, que se encontraba en la localidad alavesa pasando unos días de vacaciones con su familia.
El asesinato se produjo en el aparcamiento del restaurante Casa Astola poco después de las 18:20 horas. Dos jóvenes le dispararon varias veces cuando el militar, que iba de paisano, acababa de entrar en su vehículo, un Seat 1.500, acompañado de su mujer, dos hijos, una sobrina y otro matrimonio, después de haber tomado un café en el local y despedirse de uno de sus hijos que se marchaba a Francia. La víctima fue alcanzada tres veces, dos de ellas en el costado y una en el cuello, falleciendo prácticamente en el acto. Su mujer resultó herida por los cristales del vehículo rotos por los disparos de los terroristas. En el lugar de los hechos se hallaron cuatro casquillos de bala del calibre 9 milímetros parabellum.
En el momento de producirse el asesinato se encontraban en la barra del establecimiento media docena de personas. Al parecer, dentro del mismo local se encontraban los etarras, miembros del grupo Araba de ETA, tomando un refresco a la espera de que el militar saliese del mismo.

El coche usado por los asesinos, un Ford Fiesta rojo, fue encontrado hora y media después de que se cometiera el crimen en el kilómetro 22 de la carretera 625, a la altura del puerto de Cruceta, en la localidad alavesa de Aramayona. Fuerzas expertas en la detección de explosivos inspeccionaron el interior del vehículo y rastrearon los alrededores por si pudiera tratarse de un coche-trampa.
Un hijo de la víctima, José María Picatoste, mientras esperaba la llegada del juez que ordenara el levantamiento del cadáver, se dirigió a los periodistas gritando: “Nosotros no perdonamos. Desde ahora, están sentenciados a muerte. Esto no es política, son muertes, y han matado a mi padre. Lo único que hacen es destrozar familias. Y que conste bien claro que queremos al País Vasco”.
De forma sorprendente, porque lo habitual en el brazo político de la banda terrorista ha sido lo contrario, un concejal de Villarreal perteneciente a Herri Batasuna, José Enrique Martínez de Sarriá, apoyó la moción del Ayuntamiento que condenaba el asesinato del coronel Picatoste y que calificaba a la víctima de “un hombre de bien” (ABC, 20/08/1986).
El asesinato del coronel de Artillería coincidió en el tiempo con el debate entre las fuerzas políticas vascas sobre la conveniencia o no de negociar con la banda terrorista ETA. Un día antes,Arzalluz había hecho unas polémicas declaraciones, en las que recordaba que “ETA había querido negociar, y Madrid no”, añadiendo que “en Madrid hay gente que no quiere que ETA acabe”. Por ese motivo, su partido y el Gobierno vasco estaban haciendo gestiones para establecer relaciones con la banda terrorista. El dirigente socialista Ricardo García Damborenea, por su parte, manifestó que estas polémicas sólo servían para hacer propaganda a ETA y que la banda “no quiere negociar y no ha dado todavía el primer paso para manifestar su voluntad de diálogo, que es dejar de matar”. En opinión de García Damborenea, “al PNV se le ha quedado pequeño el Estatuto de Autonomía y no encuentra fórmula jurídica ni excusa política para romper el techo del Estatuto y se agarra a un clavo ardiendo con la esperanza de que, a través de la negociación con ETA, se amplíen los techos”.
En 1989 la Audiencia Nacional condenó a Francisco Antonio Cabello Pérez y a Juan María Gabirondo Agote por el asesinato de José María Picatoste, con los agravantes de alevosía y premeditación, a 29 años de prisión. En el mismo fallo se condenó a Eduardo Sainz Lobato a 27 años de prisión por los delitos de atentado y pertenencia a banda armada, pero sin el agravante de alevosía y premeditación. Por último, Jon Joseba Arrejolaleiba Madina fue condenado por pertenencia a banda armada a 7 años de prisión. Arrejolaleiba había realizado labores de información desde dos años antes de que se cometiera el asesinato.
José María Picatoste González de Echávarri, de 58 años de edad, estabacasado y tenía cuatro hijos. Era coronel de Artillería en la reserva activa y estaba destinado en el cuartel general de la brigada de Artillería de Burgos cuando fue asesinado. Pertenecía a la séptima promoción de la Academia General de Zaragoza y era especialista en artillería antiaérea. El coronel acostumbraba pasar algunos días de vacaciones en Villarreal de Álava. Iba a pasar a la reserva tres meses después y nunca había recibido amenazas, según comentaron sus familiares. El cuerpo del coronel asesinado fue trasladado en la noche de su asesinato al depósito de cadáveres del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria, para practicarle la autopsia. Después sus restos mortales fueron llevados hasta Logroño, donde se instaló la capilla ardiente en las dependencias del Gobierno Militar. El funeral tuvo lugar el 20 de agosto en esta ciudad, de donde era natural su mujer y dos de sus hijos menores. Fueron presididos por el ministro de Defensa, Narcís Serra, y el jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, José María Sáenz de Tejada.

20 de abril de 2012

RAFAEL MUCIENTES SANZ (Vitoria, Alava, España)

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A las cuatro de la tarde del 6 de agosto de 1987 la banda terrorista ETA asesinaba en Vitoria mediante la explosión de un coche-bomba a los policías nacionales ANTONIO LIGERO HEC y RAFAEL MUCIENTES SANZ, en un atentado en el que también resultó herida por la metralla Obdulia Vega Solac. El atentado se produjo en plenas fiestas patronales de Vitoria en honor de la Virgen Blanca.

Rafael Mucientes Sanz, de 37 años, era natural de la localidad vallisoletana de Mojados. Estaba casado y tenía dos hijas. Había ingresado en 1971 en el Cuerpo Nacional de Policía. Desde 1982 prestaba servicio en la IV Compañía de la 56ª Bandera de la Policía Nacional, con sede en Vitoria.

Los agentes formaban parte de una patrulla de rutina compuesta por dos coches de la Policía que transitaban por el Alto de Armentia. Miembros de la banda terrorista habían colocado un coche-bomba en la cuneta de una curva situada en la carretera que va desde el Alto de Armentia hasta el paseo de San Prudencio en Vitoria. El coche-bomba estaba cargado con treinta kilos de explosivo y cuarenta de metralla. En el momento en el que los coches se pusieron a la altura de la bomba, uno de los terroristas accionó el detonador a distancia. La explosión alcanzó de lleno al segundo turismo, que resultó materialmente destrozado, y sus dos ocupantes, Antonio Ligero y Rafael Mucientes, fallecieron prácticamente en el acto. Restos del turismo se esparcieron por los alrededores encontrándose trozos del mismo a un centenar de metros. En el lugar de los hechos se recogieron también bolas de rodamiento de considerable diámetro y tuercas que formaban parte de los cuarenta kilos de metralla del artefacto. Los agentes asesinados pertenecían a la IV Compañía de la 56ª Bandera de la Policía Nacional, con sede en Vitoria, y llevaban varios años destinados en la capital alavesa.



Los dos policías nacionales fueron trasladados urgentemente al Hospital de Santiago, donde ingresaron cadáveres. Presentaban fractura de cráneo con salida de masa encefálica y graves quemaduras por todo el cuerpo. Fragmentos de la metralla que integraba el artefacto se incrustaron en viviendas situadas a centenares de metros del lugar de la explosión. Parte de esta metralla alcanzó la pierna de Obdulia Vega Solac, que fue dada de alta tras ser atendida en un centro sanitario de Vitoria.
La zona en la que se produjo el atentado era un lugar de esparcimiento de la capital alavesa. En el momento de la explosión, numerosas personas comían en restaurantes de los alrededores. Los cristales de domicilios y restaurantes quedaron hechos añicos y algunas puertas se desencajaron por la violencia de la explosión, escuchada en un radio de varios kilómetros.



A los pocos minutos de producirse el atentado llegó al lugar de los hechos Julen Elorriaga, delegado del Gobierno en el País Vasco. Su residencia oficial, Los Olivos, situada en el Alto de Urbieta, está muy cerca del lugar de la explosión.

Durante la celebración del funeral, un grupo de agentes de la Policía Nacional increpó a los representantes políticos presentes y reclamó que sus miembros fueran trasladados a otros puntos de destino en España. Por este motivo, la Dirección General de la Policía abrió expediente a una docena de policías. En esa época eran frecuentes las protestas sindicales por las pésimas condiciones y la deficiente calidad de los acuartelamientos de los policías destinados en el País Vasco, unido a que muchos agentes sufrían el denominado síndrome del Norte derivado de la alta tensión que padecían las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por el terrorismo y el rechazo social. En los días posteriores al asesinato de Antonio Ligero y Rafael Mucientes el Ministerio del Interior anunció la puesta en marcha de gabinetes psicológicos para atender a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado destinados en el País Vasco y en Navarra.
Un día después del asesinato de Rafael y Antonio, la banda terrorista ETA lanzó siete granadas contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaráuz (Guipúzcoa), hiriendo de gravedad por una esquirla en el cerebro a Borja Blanco Vega, un bebé de doce meses hijo de un guardia civil. Su hermano de siete años y la abuela del niño también resultaron heridos.
Diferentes sentencias de la Audiencia Nacional especifican que los responsables del atentado fueron José Javier Arizkuren Ruiz, alias Kantauri, Juan Carlos Arruti Azpitarte, alias Paterra, y María Soledad Iparraguirre Guenechea, alias Anboto. Para ello contaron con la colaboración del matrimonio formado por Miren Gotzone López de Luzuriaga e Ignacio Fernández de Larrinoa, que les alojaron en su domicilio desde finales de julio y les ayudaron a huir a Francia.
En 1991 la Audiencia Nacional condenó a 57 años de reclusión mayor a Juan Carlos Arruti Azpitarte, además de a otras penas de reclusión menor. En la misma sentencia fueron condenados a las mismas penas Ignacio Fernández de Larrinoa y Miren Gotzone López de Luzuriaga porque “ayudaron a los miembros del comando en los preparativos”. En enero de 2008 fue condenado José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, a 82 años de cárcel. En febrero de 2010, la Audiencia Nacional impidió que Arruti Azpitarte, Paterra, saliese de prisión -en la que está desde 1989 cumpliendo penas que suman un total de 403 años- al aplicarle la doctrina Parot. De este modo, la excarcelación de este asesino se verá aplazada hasta el año 2019.
María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, fue detenida en Francia en octubre de 2004. Con un currículum espeluznante como miembro de los grupos Araba y Madrid de ETA, ha sido la etarra que más lejos ha llegado en la cúpula de la banda, después de María Dolores González Katarain, Yoyes. Estaba huida desde 1981. El 24 de septiembre de 2010 el Consejo de Ministros aprobó continuar con el procedimiento de solicitud a Francia de la ampliación de extradición activa de Iparraguirre concretamente por el atentado del 6 de agosto de 1987. La etarra se encuentra actualmente en la prisión francesa de Fresnes en París, mientras Francia decide sobre otras solicitudes anteriores de extradición.


ANTONIO LIGERO HEC (Vitoria, Alava, España)

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A las cuatro de la tarde del 6 de agosto de 1987 la banda terrorista ETA asesinaba en Vitoria mediante la explosión de un coche-bomba a los policías nacionales ANTONIO LIGERO HEC y RAFAEL MUCIENTES SANZ, en un atentado en el que también resultó herida por la metralla Obdulia Vega Solac. El atentado se produjo en plenas fiestas patronales de Vitoria en honor de la Virgen Blanca.
Antonio Ligero Hec, de 30 años, era natural de Conil de la Frontera (Cádiz), donde una calle lleva su nombre. Estaba casado y tenía dos hijos. Había ingresado en 1979 en el Cuerpo Nacional de Policía. En marzo de 1984 le fue asignado el destino de Vitoria. Antes de incorporarse a la Policía Nacional había sido mecánico naval.

Los agentes formaban parte de una patrulla de rutina compuesta por dos coches de la Policía que transitaban por el Alto de Armentia. Miembros de la banda terrorista habían colocado un coche-bomba en la cuneta de una curva situada en la carretera que va desde el Alto de Armentia hasta el paseo de San Prudencio en Vitoria. El coche-bomba estaba cargado con treinta kilos de explosivo y cuarenta de metralla. En el momento en el que los coches se pusieron a la altura de la bomba, uno de los terroristas accionó el detonador a distancia. La explosión alcanzó de lleno al segundo turismo, que resultó materialmente destrozado, y sus dos ocupantes, Antonio Ligero y Rafael Mucientes, fallecieron prácticamente en el acto. Restos del turismo se esparcieron por los alrededores encontrándose trozos del mismo a un centenar de metros. En el lugar de los hechos se recogieron también bolas de rodamiento de considerable diámetro y tuercas que formaban parte de los cuarenta kilos de metralla del artefacto. Los agentes asesinados pertenecían a la IV Compañía de la 56ª Bandera de la Policía Nacional, con sede en Vitoria, y llevaban varios años destinados en la capital alavesa.

Los dos policías nacionales fueron trasladados urgentemente al Hospital de Santiago, donde ingresaron cadáveres. Presentaban fractura de cráneo con salida de masa encefálica y graves quemaduras por todo el cuerpo. Fragmentos de la metralla que integraba el artefacto se incrustaron en viviendas situadas a centenares de metros del lugar de la explosión. Parte de esta metralla alcanzó la pierna de Obdulia Vega Solac, que fue dada de alta tras ser atendida en un centro sanitario de Vitoria.
La zona en la que se produjo el atentado era un lugar de esparcimiento de la capital alavesa. En el momento de la explosión, numerosas personas comían en restaurantes de los alrededores. Los cristales de domicilios y restaurantes quedaron hechos añicos y algunas puertas se desencajaron por la violencia de la explosión, escuchada en un radio de varios kilómetros.
A los pocos minutos de producirse el atentado llegó al lugar de los hechos Julen Elorriaga, delegado del Gobierno en el País Vasco. Su residencia oficial, Los Olivos, situada en el Alto de Urbieta, está muy cerca del lugar de la explosión.
Durante la celebración del funeral, un grupo de agentes de la Policía Nacional increpó a los representantes políticos presentes y reclamó que sus miembros fueran trasladados a otros puntos de destino en España. Por este motivo, la Dirección General de la Policía abrió expediente a una docena de policías. En esa época eran frecuentes las protestas sindicales por las pésimas condiciones y la deficiente calidad de los acuartelamientos de los policías destinados en el País Vasco, unido a que muchos agentes sufrían el denominado síndrome del Norte derivado de la alta tensión que padecían las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por el terrorismo y el rechazo social. En los días posteriores al asesinato de Antonio Ligero y Rafael Mucientes el Ministerio del Interior anunció la puesta en marcha de gabinetes psicológicos para atender a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado destinados en el País Vasco y en Navarra.
Un día después del asesinato de Rafael y Antonio, la banda terrorista ETA lanzó siete granadas contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaráuz (Guipúzcoa), hiriendo de gravedad por una esquirla en el cerebro a Borja Blanco Vega, un bebé de doce meses hijo de un guardia civil. Su hermano de siete años y la abuela del niño también resultaron heridos.
Diferentes sentencias de la Audiencia Nacional especifican que los responsables del atentado fueron José Javier Arizkuren Ruiz, alias Kantauri, Juan Carlos Arruti Azpitarte, alias Paterra, y María Soledad Iparraguirre Guenechea, alias Anboto. Para ello contaron con la colaboración del matrimonio formado por Miren Gotzone López de Luzuriaga e Ignacio Fernández de Larrinoa, que les alojaron en su domicilio desde finales de julio y les ayudaron a huir a Francia.
En 1991 la Audiencia Nacional condenó a 57 años de reclusión mayor a Juan Carlos Arruti Azpitarte, además de a otras penas de reclusión menor. En la misma sentencia fueron condenados a las mismas penas Ignacio Fernández de Larrinoa y Miren Gotzone López de Luzuriaga porque “ayudaron a los miembros del comando en los preparativos”. En enero de 2008 fue condenado José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, a 82 años de cárcel. En febrero de 2010, la Audiencia Nacional impidió que Arruti Azpitarte, Paterra, saliese de prisión -en la que está desde 1989 cumpliendo penas que suman un total de 403 años- al aplicarle la doctrina Parot. De este modo, la excarcelación de este asesino se verá aplazada hasta el año 2019.
María Soledad Iparraguirre, alias Anboto, fue detenida en Francia en octubre de 2004. Con un currículum espeluznante como miembro de los grupos Araba y Madrid de ETA, ha sido la etarra que más lejos ha llegado en la cúpula de la banda, después de María Dolores González Katarain, Yoyes. Estaba huida desde 1981. El 24 de septiembre de 2010 el Consejo de Ministros aprobó continuar con el procedimiento de solicitud a Francia de la ampliación de extradición activa de Iparraguirre concretamente por el atentado del 6 de agosto de 1987. La etarra se encuentra actualmente en la prisión francesa de Fresnes en París, mientras Francia decide sobre otras solicitudes anteriores de extradición.

FERNANDO AMOR CALVO (Luyando, Alava, España)

Filed under: 1985, Agosto, Alava, Luyando, Sin esclarecer — Fer Altuna Urcelay @ 17:39

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El 3 de agosto de 1985 el artificiero de la Guardia Civil FERNANDO AMOR CALVO falleció durante el proceso de desactivación de un artefacto explosivo colocado por la banda terrorista ETA en Luyando (Álava). La bomba, seis kilos de Goma 2 dentro de una caja de galletas, había sido colocada junto a la puerta del disco-pub El Peñón.
Hacia las seis de la mañana de ese día, un comunicante anónimo alertó a la Cruz Roja de Amurrio de la colocación del explosivo en el vecino pueblo de Luyando. Desde la Cruz Roja dieron aviso a la Ertzaintza, que todavía no disponía de una unidad de artificieros. Ese fue el motivo por el que recurrieron a los expertos de la Guardia Civil.
Tras desalojar las viviendas próximas al pub, los artificieros de la Benemérita intentaron en un primer momento provocar la explosión del artefacto empleando agua a presión y efectuando varios disparos. Al no conseguirlo decidieron desactivarlo manualmente. En el momento en el que Fernando Amor Calvo se disponía a hacerlo, el artefacto estalló.

El artificiero fue trasladado inmediatamente al Hospital de Cruces de Bilbao, donde fue atendido por un equipo de médicos desde primeras horas de la mañana. Presentaba fracturas de cráneo y pierna derecha, amputación traumática de ambas manos y estallido pulmonar bilateral. Falleció a las 12:30 horas.
Fuentes oficiales señalaron que la colocación del artefacto tenía por objetivo el disco-pub El Peñón y descartaron que fuera una bomba trampa destinada a atentar contra la Guardia Civil.
La capilla ardiente quedó instalada en el cuartel de la Guardia Civil de Vitoria y los funerales religiosos se celebraron al día siguiente, 4 de agosto, a la una del mediodía en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de la capital alavesa. El féretro fue conducido por compañeros de la víctima desde el acuartelamiento de la Guardia Civil de Sansomendi hasta la iglesia. El funeral estuvo presidido por el director de la Seguridad del Estado, Julián Sancristóbal -que acudió a Vitoria en representación del ministro del Interior, José Barrionuevo-; el director de la Guardia Civil, general José Antonio Sáenz de Santamaría; los gobernadores civiles de Álava y Vizcaya, y mandos de la Policía Nacional, de la propia Guardia Civil y de la Ertzaintza.
Fernando Amor Calvo, de 25 años de edad, era natural de San Saturnino (La Coruña). Llevaba en la Guardia Civil desde 1981 y pertenecía al equipo de los Tedax de la Comandancia de Álava. Se había casado unas semanas antes de su fallecimiento, en el mes de junio.

19 de abril de 2012

AGUSTÍN RUIZ FERNÁNDEZ DE RETANA (Vitoria, Alava, España)

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El día 29 de julio de 1985 por la noche, la banda terrorista ETA asesinaba en Vitoria, de un tiro en la nuca, al subcomisario del Cuerpo Superior de Policía AGUSTÍN RUIZ FERNÁNDEZ DE RETANA cuando se dirigía en compañía de unos amigos a un bar del centro de Vitoria. Varios individuos le abordaron por detrás y uno de ellos le disparó un único tiro en el cuello. La víctima cayó mortalmente herida, en medio de un gran charco de sangre, mientras los agresores emprendían la huida a pie.
El cuerpo de Agustín fue recogido por miembros de la propia Policía Nacional, que lo trasladaron hasta el Hospital General Santiago Apóstol, de Vitoria, donde ingresó cadáver.
En el momento de producirse el atentado la calle, situada en las inmediaciones del casco antiguo de Vitoria, estaba muy concurrida. Uno de los amigos que iba con él esa noche, y que presenció su asesinato desde unos metros detrás de él, señaló que “se trataba de una persona maravillosa, incapaz de hacer mal a nadie, y a quien todos querían mucho. Todos los días tomaba vinos por esta zona, y nunca nos había comentado que tuviera miedo o se sintiera amenazado”. Agustín solía ir desarmado cuando salía por las noches, a pesar de que había recibido amenazas de ETA. Al frecuentar siempre la misma zona de bares de la capital alavesa, era un blanco fácil de la banda asesina.

En 1987 la Audiencia Nacional condenó a los etarras Ricardo Izaga González, alias Txomin, y Jesús Díaz de Heredia Ruiz de Arbulo, alias Josu, a 29 años de reclusión mayor por el asesinato del subcomisario de Policía. Ambos fueron detenidos en febrero de 1986 en Vitoria. Izaga González fue excarcelado en 2002. Jesús Díaz de Heredia Ruiz de Arbulo tenía fijada la fecha de excarcelación para octubre de 2009, pero la aplicación de la doctrina Parot ha retrasado su salida hasta febrero de 2016.
Agustín Ruiz Fernández de Retana, de 43 años y soltero, era natural de la localidad alavesa de Mendoza. Estaba destinado en las oficinas de expedición del Documento Nacional de Identidad en la comisaría de la Policía Nacional de Vitoria. Era, además, colaborador directo de la gobernadora civil de Álava, Alicia Izaguirre. El 30 de julio se celebró en Vitoria el funeral por su alma.

16 de abril de 2012

FÉLIX GALÍNDEZ LLANO (Amurrio, Alava, España)

Filed under: 1981, Alava, Amurrio, Julio, Sin esclarecer — Fer Altuna Urcelay @ 21:07

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Poco antes de las diez de la mañana del 25 de julio de 1981, la banda terrorista ETA asesinaba a tiros en la localidad alavesa de Amurrio al comercial FÉLIX GALÍNDEZ LLANO, dedicado a la compraventa de pisos.
Dos etarras se presentaron en la puerta de la Pensión Ochoa, donde residía Félix desde hacía muchos años, haciendo sonar insistentemente el timbre del portal. El propio Félix bajó a abrir en pijama. Nada más aparecer en el umbral, los desconocidos le dispararon a bocajarro sin que mediase palabra entre ellos. Vecinos de la zona aseguraron haber escuchado cuatro disparos, aunque sólo uno de ellos alcanzó a la víctima. En el lugar de los hechos, la Guardia Civil recogió un casquillo de bala del calibre 9 milímetros parabellum, marca SF.
Los etarras emprendieron la huida a bordo de un Ford Fiesta, matrícula de Bilbao, donde les esperaba un tercer terrorista. El vehículo había sido robado a punta de pistola a primera hora de la mañana en la vecina localidad de Arrigorriaga. Su propietario fue encontrado a media mañana por un buscador de setas, atado a un árbol en un monte del municipio de Orozco. Horas después, la Guardia Civil localizó el coche en Astigarraga.
Una de las primeras personas que acudió al lugar de los hechos fue un hermano de la víctima, Sixto, misionero en Filipinas que había llegado unos días antes para pasar unas vacaciones con sus familiares en el País Vasco. El sacerdote, de la orden de los Capuchinos, administró la extremaunción a Félix. Cuatro años después, el 26 de junio de 1985, la banda terrorista asesinaría a su hermano Estanislao, el cartero de Amurrio.
La banda terrorista ETA reivindicó el asesinato de Félix y ese mismo día aparecieron en Amurrio unas octavillas en las que, bajo la acusación de ser informadores de la Policía, se amenazaba de muerte a cuatro vecinos del pueblo, entre los que figuraban los hermanos Galíndez.
Sin embargo, los vecinos no dieron crédito a estas acusaciones y especularon con la posibilidad de que hubiera sido un error. La parroquia de Santa María de Amurrio se llenó completamente durante la celebración del funeral el domingo 26 de julio. Entre los asistentes, además de familiares y amigos, se encontraba el Ayuntamiento en pleno, varios parlamentarios y diputados vascos y representantes de diferentes partidos políticos.
El Ayuntamiento de Amurrio, cuyas banderas ondearon a media asta, expresó por unanimidad “su condena más rigurosa contra este nuevo acto de violencia en la vida de un ciudadano y, en definitiva, contra todo nuestro pueblo”.
Félix Galíndez Llano, de 54 años, estaba soltero y era natural de Amurrio. Había estado empleado anteriormente en la empresa Orfebrerías Alavesas. Por motivos de salud, dejó ese empleo siete años antes de ser asesinado, dedicándose desde entonces a la compraventa de pisos y lonjas en una inmobiliaria. La víctima comía cada día en el Bar Torrejón y pernoctaba en la Pensión Ochoa desde treinta años antes. Estaba considerado por sus vecinos como “un solterón solitario y un tanto huraño”, pero que “no estaba metido en política”. La propietaria de la pensión explicó que ella tenía la costumbre de abrir siempre la puerta, pero que en esta ocasión estaba atareada en la cocina, por lo que fue Félix quien lo hizo. “No entiendo quién ha podido matar a Félix. Es incomprensible, porque nunca se había metido en ningún problema”. El otro inquilino de la pensión, que se encontraba en aquellos momentos en el salón, manifestó que escuchó los disparos y que, al asomarse a la puerta, comprobó que Félix estaba mortalmente herido. “A continuación me asomé a la ventana y vi a dos jóvenes que se montaron en un coche Ford Fiesta en el que huyeron”.

RAMIRO SALAZAR SUERO (Vitoria, Alava, España)

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Alrededor de las nueve y media de la mañana del 23 de julio de 1983, la banda terrorista ETA asesinaba en Vitoria al empresario RAMIRO SALAZAR SUERO, propietario de un taller de compraventa de vehículos. Dos pistoleros a cara descubierta le dispararon en la nuca cuando se disponía a abrir el establecimiento en la calle Benito Guinea 5, de la capital alavesa. Los etarras llevaban un rato merodeando por la zona, esperando la llegada de Ramiro, lo siguieron y lo abordaron por la espalda, disparándole sin que tuviese tiempo de reaccionar. Los terroristas emprendieron la huida a pie, en dirección al centro de la ciudad.
La víctima, socorrida en primer término por un cabo de la Cruz Roja, tenía una herida de bala en la sien izquierda, que le había dejado gravemente herido. El cabo, que pasaba casualmente por el lugar, detuvo su vehículo al oír el disparo y solicitó ayuda a una dotación de la Policía Nacional para introducirlo en el vehículo de la Cruz Roja. Ramiro fue trasladado al Hospital General Santiago Apóstol, donde ingresó a las diez de la mañana en situación de coma y con parada cardiaca. Estuvo tres horas debatiéndose entre la vida y la muerte. Quince minutos antes de la una del mediodía, el empresario falleció sin que los médicos que le atendían pudieran hacer nada por salvar su vida.
En el lugar de los hechos se recogió posteriormente un casquillo del calibre 9 milímetros parabellum, marca FN. Pocas horas después, ETA asumió la autoría del asesinato mediante una llamada al diario Egin.

En 1993 la Audiencia Nacional condenó a Ignacio Pujana Alberdi, miembro del grupo Totorramendi de ETA, a 28 años de reclusión mayor por el asesinato de Ramiro Salazar. Las Fuerzas de Seguridad atribuyen a Luis Enrique Gárate Galarza, alias Zorro, su presunta participación en este atentado. El etarra fue detenido en el suroeste de Francia el 9 de febrero de 2004, después de tratar de eludir un control de aduanas en la localidad de Cognac, a unos cien kilómetros de Burdeos, cuando transportaba una furgoneta cargada de explosivos y armas junto a Ibon Elorrieta Sanz. Gárate Galarza fue condenado a 15 años en Francia, y en marzo de 2010 fue entregado temporalmente a España para ser juzgado por su participación en diversos atentados cometidos en los años ochenta, varios de los cuales se saldaron con asesinatos.
Ramiro Salazar Suero, de 35 años de edad, era natural de Urbina (Álava), localidad próxima a Vitoria. Propietario de la empresa Automóviles Salazar, estaba casado y tenía dos hijos. Su esposa se encontraba en avanzado estado de gestación en el momento del atentado. Ramiro Salazar no había tenido, al parecer, ningún problema laboral ni se le conocían actividades políticas. Sin embargo, en el mes de abril unos desconocidos rompieron los cristales de su establecimiento por lo que Ramiro presentó la correspondiente denuncia en comisaría. Aunque en un principio el negocio estaba destinado a la compraventa de automóviles, el propietario había obtenido poco antes de su asesinato la autorización de venta de coches de varias marcas extranjeras.

15 de abril de 2012

JOAQUÍN BECERRA CALVENTE (Amurrio, Alava, España)

Filed under: 1980, Alava, Amurrio, Julio, Sin esclarecer — Fer Altuna Urcelay @ 19:52

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A las 20:45 horas del 2 de julio de 1980, la banda terrorista ETA asesinaba en Amurrio (Álava) a JOAQUÍN BECERRA CALVENTE, mientras trabajaba en uno de los dos bares, el Mendiko y La Florida, que su familia regentaba en la localidad.

Joaquín se encontraba atendiendo a los clientes cuando su hermana le avisó de que tres personas decían haberle dado un golpe a su coche. Al salir al exterior, se encontró con dos individuos que le dispararon siete tiros, causándole la muerte en el acto. Seguidamente, los autores del atentado huyeron en un automóvil de color azul que les esperaba muy cerca del bar. En el momento del asesinato, varios guardias civiles se encontraban en el interior del establecimiento.

Vecinos de Amurrio manifestaron que Joaquín Becerra era muy reservado, hacía vida familiar y no se le conocía ideología política alguna, motivo por el que les extrañaba muchísimo su asesinato. Joaquín trabajaba, además, como especialista en la empresa Tubos del Nervión de Amurrio y estaba afiliado a UGT desde 1977.

La banda terrorista emitió un comunicado el 9 de julio en el que asumía la autoría y acusaba a la víctima de “ser un confidente policial”, una excusa como otra cualquiera para matar. En contestación al mismo, UGT salió al paso indicando que “no puede haber ninguna justificación para lo injustificable” y añadiendo “que ya es viejo el truco de miente, que algo queda”. A última hora del día siguiente, el Ayuntamiento de Amurrio celebró un pleno extraordinario en el que condenó el asesinato de Joaquín.
Joaquín Becerra Calvente tenía 40 años y estaba soltero. Trabajaba como obrero especialista en la empresa Tubos del Nervión, de Amurrio, y además ayudaba a su familia en los dos bares de su propiedad. Era natural de Cortes de la Frontera (Málaga), aunque residía en Amurrio desde veinte años antes de ser asesinado.

14 de abril de 2012

ESTANISLAO GALÍNDEZ LLANO (Amurrio, Alava, España)

Filed under: 1985, Alava, Amurrio, Juan Carlos Arruti Azpitarte (ETA), Junio — Fer Altuna Urcelay @ 12:55

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El 26 de junio de 1985 es asesinado, a primera hora de la mañana, el cartero de la localidad alavesa de Amurrio, ESTANISLAO GALÍNDEZ LLANO, cuando se dirigía en su bicicleta a la oficina local de Correos, donde trabajaba.
Cuatro años antes, el 25 de julio de 1981, su hermano Félix Galíndez Llano también fue asesinado por ETA. Ese mismo día aparecieron en Amurrio unas octavillas en las que, bajo la acusación de ser informadores de la Policía, se amenazaba de muerte a cuatro vecinos del pueblo, entre los que figuraban los hermanos Galíndez. Como escribió Ramón Jáuregui en El país que yo quiero. Memoria y ambición de Euskadi (Planeta, 1994), Estanislao “no había entendido el mensaje, el de su hermano, y se lo repitieron. Me consta. Nada más”.
El asesinato de Estanislao tuvo lugar a las 8:55 horas. Poco antes, en el barrio de Lezama situado a las afueras de Amurrio, dos jóvenes, que se identificaron como miembros de ETA, obligaron al propietario de un vehículo Seat Málaga a introducirse en el maletero del coche, dejándolo atado y amordazado. Tras recoger en el trayecto a otras dos personas, entre las que figuraba una mujer, el vehículo se dirigió a la calle de Mendico, un camino vecinal que comunica el centro de la localidad con las escuelas públicas de la misma y algunas casas dispersas, en una de las cuales vivía la víctima.
El cartero, montado en su bicicleta y vestido de uniforme, fue abordado a la altura de un colegio, junto a una fábrica de muebles, por los ocupantes del vehículo robado. Desde el interior del maletero, el propietario del coche llegó a oír los gritos de Estanislao, que tuvo tiempo de pedir auxilio hasta por tres veces al ver como descendían del vehículo dos hombres y una mujer arma en mano. Los etarras le dispararon dos veces en la cabeza y una en el corazón. El cuerpo de Estanislao quedó tendido en el suelo, junto a la bicicleta y la saca de cuero.
En el lugar del atentado fueron hallados tres casquillos, así como una bala sin percutir, marca Geco, calibre 9 milímetros parabellum. El coche utilizado por los agresores, con su propietario encerrado en el portamaletas, fue encontrado hacia las 11:00 horas en la aldea de Larrimbe, a cinco kilómetros de Amurrio.
La banda terrorista ETA justificó el asesinato de Galíndez en un comunicado enviado a varios medios de comunicación en el que acusaba a la víctima de colaborar con la Guardia Civil.
El alcalde de la localidad, Ángel Sasiain, del PNV, amigo y vecino de la víctima, comentó que Estanislao sólo se dedicaba “a su familia y a su trabajo, servicial y querido por todos” y que representaba a “la derecha más civilizada y dialogante”. Era, según Sasiain, la persona más trabajadora del pueblo. La misma mañana del asesinato, el alcalde declaró una jornada de luto oficial. En la moción para condenar el asesinato, Herri Batasuna se abstuvo.
Al día siguiente, la práctica totalidad del pueblo asistió a la misa funeral, oficiada por quince sacerdotes, entre ellos su hermano Sixto, misionero en Filipinas, que también había oficiado cuatro años antes el funeral de Félix Galíndez. En el caso de Estanislao, Sixto pudo administrarle la extremaunción mientras agonizaba en la calle Mendico de Amurrio.
En 1991 la Audiencia Nacional condenó al etarra Juan Carlos Arruti Azpitarte a 35 años de prisión por el asesinato del cartero de Amurrio.
Estanislao Galíndez Llano tenía 63 años, estaba casado y era padre de ocho hijos (siete chicas y un chico), con edades comprendidas entre los 28 y los 11 años, seis de los cuales seguían todavía en el domicilio familiar. Había nacido en la aldea alavesa de Lecamaña, cercana a Amurrio, en 1921, y le faltaban sólo diecisiete meses para alcanzar la jubilación, tras trabajar durante cuarenta años como cartero. No escondía sus ideas políticas, pues estabaorgulloso de ser católico y conservador, y en la localidad alavesa le consideraban una bellísima persona y era querido por la mayoría de los vecinos. Lo mismo opinaban de él sus compañeros en la estafeta de Correos.
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