El Mapa del Olvido

21 de abril de 2012

ELOY GARCÍA CAMBRA (Galdácanao, Vizcaya, España)

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El 29 de agosto de 1972 la banda terrorista ETA asesina en Galdácano al policía municipal ELOY GARCÍA CAMBRA cuando cuatro de sus miembros eran conducidos al cuartel de la Policía Municipal de la localidad para ser identificados.
La noche anterior, el lunes 28 de agosto, García Cambra había localizado un coche Seat 600 que le infundió sospechas. El vehículo estaba aparentemente abandonado, con las puertas abiertas y las llaves escondidas debajo de la alfombrilla, por lo que establecieron un servicio de vigilancia en torno al mismo. Al día siguiente por la mañana, observó que un individuo se acercaba al coche, por lo que le abordó preguntándole si era de su propiedad. El individuo, de aspecto sospechoso, respondió que era el coche de un amigo y otras vaguedades, que hicieron aumentar las sospechas del policía municipal. Por otro lado, al observar que otros tres desconocidos merodeaban por los alrededores, Eloy García le preguntó si los conocía, a lo que el sospechoso dijo que no. Tras estas explicaciones, el individuo se subió en un autobús de la línea Galdácano-Bilbao, descendiendo en la primera parada, dentro aún del casco urbano, donde le recogieron los otros tres individuos, que habían tomado previamente en un taxi. Estas extrañas maniobras habían sido observadas por Eloy García Cambra que decidió subir al Land Rover de la Policía Municipal con su compañero, el agente Ignacio Rubio, y dirigirse a un cruce de carreteras por donde era posible que pasase el taxi, como así sucedió.
Al llegar el taxi a Plazacoeche, los agentes municipales lo pararon y pidieron la documentación a los cuatro sospechosos. Estos manifestaron que no la llevaban encima por lo que los municipales pidieron ayuda a una pareja de la Guardia Civil, que se encontraba de servicio en el cruce de carreteras donde habían interceptado el taxi, y decidieron trasladarlos al cuartel de la Policía Municipal. El sargento de la Guardia Civil, Herminio Nebreda del Álamo, se montó en el taxi con tres de los sospechosos, mientras al cuarto lo llevaron en el Land Rover con los dos policías municipales y el otro agente de la Guardia Civil.
En el momento en el que llegaron al cuartel de Galdácano, se bajaron del Land Rover, primero los dos policías municipales y el guardia civil y, a continuación, el individuo sospechoso, que era el mismo que había intentado subirse en el Seat 600 unas horas antes. Inesperadamente, el sospechoso dio un empujón al guardia civil y disparó a quemarropa contra García Cambra, que fue alcanzado por dos disparos en la nuca y en la espalda. Se inició entonces un intenso tiroteo, en el que resultó herido en una pierna el sargento Herminio Nebreda del Álamo. 

Los agresores huyeron corriendo hacia las afueras de Galdácano, aunque volvieron posteriormente con la intención de sustraer un Mini-Morris aparcado en la calle. Preguntaron por su dueño, Vicente Aranguren, a quien le pidieron colaboración para trasladar a un herido en accidente laboral. El dueño accedió a llevarles a Bilbao e, incluso, uno de ellos sacó un pañuelo blanco por la ventanilla para tener preferencia de paso. Antes de llegar a la clínica donde tenía que ser atendido el supuesto herido por accidente laboral, los cuatro sospechosos se bajaron del coche, y le dieron al dueño doscientas pesetas para compensarle por los gastos de gasolina.
En el lugar de los hechos los terroristas dejaron abandonada una cartera con ganzúas para abrir coches, una caja con munición del calibre 9 milímetros, una navaja de muelle grande y diversos papeles escritos en euskera. En el Seat 600 se encontró una caja de munición del calibre 9 milímetros, tres permisos de conducir robados, una libreta con anotaciones, ejemplares de propaganda y relaciones de matrículas de coches, la mayoría de la Policía de San Sebastián y de Bilbao, aunque también de particulares. Por la documentación incautada se logró conocer quiénes fueron los autores del atentado, por lo que las Fuerzas de Seguridad iniciaron una amplia operación de rastreo en la que se interrogó a unas cuarenta personas y se detuvo a varias personas supuestamente relacionadas con el ETA-V Asamblea. En su edición del 7 de septiembre de 1972 el diario ABC informaba que la Guardia Civil había identificado de forma fehaciente a los cuatro terroristas que habían intervenido en el asesinato de García Cambra, datos que coincidían con los que tenía la Jefatura Superior de Policía de Bilbao. Los terroristas que participaron eran José Ignacio Múgica Arregui, alias EzquerraRoberto y Bigotes; José Luis Zabalonde Loibe, alias El CojoIker; Isidro Garayalde Bedialauneta, alias Mamarru Ondarrú, experto en explosivos, y José Antonio Aranguren Múgica, alias Julen. Los cuatro eran miembros de ETA militar liberados.
El 30 de agosto por la tarde se celebró el funeral por el alma del policía municipal asesinado, presidido por el ministro de Justicia, Antonio María de Oriol y Urquijo, al que asistieron miles de personas. Casi todos los comercios de la localidad permanecieron cerrados durante una hora en señal de duelo. 
Eloy García Cambra tenía 44 años y era natural de San Martín de Unx (Navarra). Vivía en el barrio Capitán Aldecoa de Galdácano (actualmente Tximelarre Goikoa), y era un hombre popular y apreciado por sus vecinos. Estaba casado con Milagros Martínez Sanz y tenía cuatro hijos: dos varones de 16 y 18 años y dos chicas de 15 y 13. Pertenecía desde quince años antes al cuerpo de la Policía Municipal. Tras su asesinato el Ayuntamiento de la localidad le dedicó una calle con su nombre en el barrio donde vivía. El 19 de octubre de 1972 le concedieron la Cruz al Mérito Policial, con distintivo rojo, a título póstumo, pensionada en la persona de su viuda. En septiembre de 1974 el presidente de la Diputación de Vizcaya, Pedro Arístegui, propuso la concesión de la Medalla de Plata de la Provincia a título póstumo a García Cambra y al guardia civil Martín Durán Grande, asesinado en Bilbao en septiembre de 1974. Los dos habían sido asesinados por ETA en acto de servicio. En abril de 2007, el Ayuntamiento de Galdácano realizó un homenaje a las once víctimas mortales del municipio y se inauguró un monolito en su memoria, al que sólo pudieron asistir los familiares de García Cambra y Leoncio Sáinz, que sobrevivió a un atentado. Eloy García Cambra fue la quinta víctima asesinada por ETA y la única del año 1972.
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12 de marzo de 2012

JESÚS ILDEFONSO GARCÍA VADILLO (Galdácano, Vizcaya, España)

Filed under: 1985, Abril, Galdácano, Sin esclarecer, Vizcaya — Fer Altuna Urcelay @ 15:47

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Hacia las seis y cuarto de la tarde del día 29 de abril de 1985, ETA asesinaba a tiros en Galdácano a JESÚS ILDEFONSO GARCÍA VADILLO. Tres terroristas, dos hombres y una mujer, le dispararon por la espalda cuando regresaba a su domicilio, tras haber recogido a su hija Idoia, de cinco años de edad, en la escuela.
Jesús salió del colegio Vizcaya de Galdácano en torno a las 18:00 horas, dando la mano a su hija. Se dirigían a pie hacia su casa cuando un terrorista se acercó con una pistola y le apuntó a la cabeza. Jesús la emprendió a patadas contra su agresor, evitando que le alcanzara el primer disparo.
Acto seguido, se acercó una mujer y le disparó dos balazos a bocajarro. Malherido, Jesús intentó huir, mientras su pequeña gritaba “dejad a mi papá, dejad a mi papá”. Consiguió recorrer algunos metros antes de resbalar y caer al suelo. Mientras la niña seguía pidiendo que dejasen a su padre, los etarras no dejaron de disparar. Jesús se arrastró por el suelo hasta la pared de un supermercado. Allí, en el suelo, y delante de su hija, la terrorista le remató. Idoia se quedó junto al cuerpo de su padre hasta que una mujer la llevó a una farmacia cercana. Ahí también llevarían a su esposa, que no hacía más que repetir “tienen que haberse confundido”.

Testigos presenciales declararon que, mientras intentaba huir desesperadamente, Jesús no paraba de gritar: “Os habéis equivocado, no soy yo, no soy yo”. La Policía sospecha que los asesinos le confundieron con un policía del cuartel de Basauri al que se parecía mucho físicamente. Familiares y amigos de la víctima aseguraron que Jesús era un hombre “completamente apolítico; seguramente es una equivocación”.
Jesús recibió cuatro impactos de bala: dos en la cabeza, uno en el omóplato y otro en el cuello. Trasladado inmediatamente en una ambulancia municipal al Hospital Civil de Basurto, ingresó cadáver. En el suelo se encontraron cinco casquillos 9 milímetros parabellum, marca FN. Los tres pistoleros se dieron a la fuga en un vehículo Seat 127, de color azul, cuya sustracción había sido denunciada anteriormente.
Durante el funeral, celebrado en la parroquia de Santa María de la Asunción en Galdácano, Ignacio López, gobernador civil de Vizcaya, calificó a García Vadillo como “una de las víctimas más absurdas e inhumanas que se ha cobrado el terrorismo”.
Jesús Ildefonso García Vadillo trabajaba como analista químico en la empresa de Aceros Echevarría junto a su padre. La empresa pertenecía al grupo afectado por la reconversión industrial de dos años antes. Sus compañeros de empresa realizaron al día siguiente un paro y se manifestaron por las calles de Galdácano. Después dejaron una corona de flores en el lugar donde Jesús había sido rematado por los etarras. Jesús era natural de Alcazarén (Valladolid) y tenía 32 años. Además de a su hija Idoia, de 5 años, Jesús iba a ser padre de otro hijo, pues su mujer estaba embarazada de cinco meses.

10 de marzo de 2012

JOSÉ VERDÚ ORTIZ (Galdácano, Vizcaya, España)

Filed under: 1984, Abril, Galdácano, Sin esclarecer, Vizcaya — Fer Altuna Urcelay @ 20:38

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El 18 de abril de 1984 fallece, doce días después de ser tiroteado en Galdácano (Vizcaya), el policía nacional JOSÉ VERDÚ ORTIZ
Pasadas las once de la noche del 6 de abril de 1984, dos pistoleros de la banda terrorista ETA herían de gravedad a José que, vestido de paisano, se disponía a entrar en su domicilio de la calle Guipúzcoa, 17, de la localidad vizcaína. El agente, que se percató de la presencia de los dos terroristas, consiguió sacar la pistola de su cinturón para intentar repeler la agresión, pero no pudo evitar recibir dos impactos de bala en la cabeza.
Según testigos presenciales, un hombre y una mujer le dispararon dos ráfagas -una corta y otra larga- y se dieron a la fuga en un Renault 5 robado, en dirección al barrio de Andra Mari de Galdácano. En la declaración que el propietario del vehículo robado realizó en comisaría, aseguró que había sido abordado por un hombre y una mujer, que le conminaron a dirigirse a una urbanización ubicada en las afueras de Galdácano. Ahí le dejaron atado a un árbol.
En el lugar donde se produjo el atentado se encontraron seis casquillos, tres de ellos de la marca FN, una munición habitualmente empleada por el grupo terrorista ETA.
Enseguida acudieron al lugar de los hechos ambulancias de la Cruz Roja y vehículos de la Policía Nacional. El agente fue trasladado a la Clínica de la Virgen Blanca, donde le hicieron las primeras curas, pero a la vista de la gravedad de su estado, decidieron llevarle al Hospital de Basurto. A primeras horas del día siguiente, 7 de abril, fue intervenido quirúrgicamente. Tras la operación, su estado fue calificado de “muy grave”. Se le practicó una traqueotomía y se mantuvo entre la vida y la muerte hasta que, finalmente, se produjo su fallecimiento el 18 de abril.
José Verdú Ortiz tenía 31 años y era natural de Alicante. Llevaba destinado en el País Vasco desde septiembre de 1983. Estaba casado y tenía dos hijos.

9 de marzo de 2012

ESTEBAN BELDARRAIN MADARIAGA (Galdácano, Vizcaya, España)

Filed under: 1978, Ernesto Alberdi Jáuregui (ETA), Galdácano, Marzo, Vizcaya — Fer Altuna Urcelay @ 19:43

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Hacia las diez y media de la mañana del jueves 16 de marzo de 1978, era asesinado ESTEBAN BELDARRAIN MADARIAGA, cobrador del Peaje de El Gallo de la autopista Bilbao-Behobia, tiroteado por varios miembros de la banda terrorista ETA.  
Esteban se encontraba solo en su puesto de trabajo del peaje, a unos 12 kilómetros de Bilbao, donde cubría el servicio de diez de la noche a seis de la madrugada. Un camionero que llegaba en ese momento creyó oír unos disparos y observó cómo un coche arrancaba a gran velocidad. Al comprobar que el cobrador de la autopista yacía herido en el interior de su cabina avisó inmediatamente a la Policía Municipal de Galdácano. El herido fue trasladado al hospital civil de Bilbao, donde ingresó cadáver. El cuerpo presentaba seis impactos de bala, dos en las piernas, dos en la cadera, uno en el estómago y otro en un brazo.
Para cometer el atentado, los terroristas robaron previamente un taxi en el barrio bilbaíno de Achuri. El taxi utilizado por los etarras -con edades comprendidas entre los veinte y los veinticinco años- fue encontrado hacia las 00:30 horas de la madrugada del viernes por la Guardia Civil de Basauri muy cerca del lugar de los hechos, a un kilómetro de la salida de la autopista en la carretera nacional Bilbao-Vitoria.
En 1982 la Audiencia Nacional condenó a 12 años a Ernesto Alberdi Jáuregui como cómplice en el asesinato de Esteban. Alberdi Jáuregui esperó a los autores del asesinato en el alto de Bedia para facilitar su fuga. Alberdi integraba, con los otros tres terroristas, un grupo de ETA denominado Askatu.
Esteban Beldarrain Madariaga tenía 51 años y estaba soltero. Vecino de la localidad vizcaína de Castillo Elejabeitia, había sido teniente de alcalde en el Ayuntamiento de esa localidad.  

9 de febrero de 2012

VÍCTOR LEGORBURU IBARRECHE (Galdácano, Vizcaya, España)

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El 9 de febrero de 1976 es asesinado a tiros en Galdácano (Vizcaya) el alcalde de la localidad y diputado provincial VÍCTOR LEGORBURU IBARRECHE. Eran las 08:10 horas y la víctima fue ametrallada por cuatro pistoleros de ETA que estaban apostados en las proximidades de su domicilio. Era el segundo cargo municipal del País Vasco asesinado por ETA, después del asesinato en noviembre de 1975 de Antonio Echeverría Albisu, alcalde de Oyarzun, con el que se inició una auténtica cacería contra cargos políticos vascos.
En el atentado resultó gravemente herido el policía municipal que lo escoltaba, Francisco Ruiz Sánchez, al ser alcanzado por once impactos de bala. En el lugar del atentado se hallaron 40 casquillos de bala. Otro guardia del dispositivo de seguridad, Gerardo García Romero, que conducía el Jeep con el que iban a escoltar al alcalde, saltó del coche al oír los disparos e intentó repeler el ataque, aunque no pudo alcanzar a los terroristas.
El alcalde salió de su casa para coger su coche, guardado en una imprenta cercana -cuya propiedad compartía con su hermano-, con el que iba a trasladarse a su trabajo en la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao. Se dirigió caminando junto a Francisco Ruiz siguiendo el mismo itinerario que hacía siempre, la avenida Juan Bautista Uriarte, hacia la imprenta que se encontraba a unos 350 metros del domicilio.
En la esquina de la calle Reyes Católicos con Juan Bautista Uriarte se encontraba apostado uno de los cuatro terroristas. Otros dos se encontraban junto a un coche que tenían detenido con el motor en marcha, y un cuarto miembro estaba en el lado de la calle por el que irían andando el alcalde y su escolta, en la esquina de la calle Miguel de Unamuno con Juan Bautista Uriarte.
El primer terrorista hizo una seña a los pistoleros que se encontraban enfrente en el momento en que el alcalde salió del portal. Cuando Víctor y su escolta llegaron a la esquina de la avenida, les dispararon dos ráfagas de metralleta, que les alcanzó a ambos. Pudieron correr calle abajo unos ocho o diez metros, aunque inmediatamente salió de la otra esquina el cuarto terrorista, que les disparó con su pistola alcanzándoles de nuevo. Ambos cayeron sobre la acera: Víctor muerto, con el pecho acribillado, y Francisco gravísimamente herido, con impactos de bala por todo el cuerpo.
Francisco fue intervenido quirúrgicamente durante varias horas. Tenía once impactos de bala en el abdomen, el bajo vientre y ambas piernas, con pronóstico de extrema gravedad. Francisco Ruiz Sánchez había nacido el 31 de enero de 1948 en Valdepeñas (Ciudad Real). En el momento del atentado tenía 26 años. Ingresó en el Cuerpo de la Policía Municipal de Galdácano en marzo de 1972, procedente de idéntico cuerpo de Zarátamo. Estaba casado con María Luisa Araujo y tenía 4 hijos de 9 meses, dos, seis y siete años.
Víctor Legorburu llevaba tiempo pensando en dejar la alcaldía. Dos años antes del atentado que acabó con su vida había sufrido un ataque de la banda terrorista contra su negocio. Además, tres meses antes ETA había lanzado un ultimátum para que dimitieran de sus cargos todos los alcaldes. El 9 de febrero, día en que vencía el ultimátum, Víctor fue asesinado.
Su hijo Víctor, que cuando se produjo el atentado estudiaba en Madrid, igual que su hermana,contó en 2006 su historia por primera vez en Olvidados, el libro de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero (Adhara, 2006):

Yo no he hablado de esto ni con los amigos más íntimos. Siempre he evitado hablar de mi dolor. El asesinato de mi padre lo he tenido muy dentro, pero hoy es el día que más voy a hablar de ello, voy a contar cosas que jamás he contado. Hoy me he dicho: “voy a poner mi ‘granito de arena’ para paliar este silencio en el que nos hemos visto envueltos. Es lo único que puedo hacer.

Mi padre era una persona terriblemente honrada, era sincero, no era ni había sido nunca una persona política, se entregaba al servicio de los demás y era muy fiel a sus principios. Precisamente eso le costó la vida (…) Entonces diréis: ¿cuál es la causa? ¿por qué lo mataron? Lo mataron por una cosa muy sencilla: porque mi padre creía -al igual que todos los vascos durante muchos siglos han creído- que los vascos, por ser vascos, eran españoles. Los vascos nunca lo habían puesto en duda y mi padre tampoco. Bueno, pues por eso lo mataron, así de sencillo.

Para mi madre aquello fue el final de su vida. La falta de su marido, y cómo se produjo esta falta, convirtió su vida en un infierno hasta que falleció el 23 de abril de 2004. Pero para nosotros siempre fue un ejemplo de dignidad porque siempre sacó ánimo para tirar hacia delante”.

El respaldo social que se encontraba en aquellos tiempos era nulo, totalmente nulo. La reacción de la sociedad, cuando se trataba de un civil, era decir “algo habría hecho” (…) Si era una persona de uniforme, un guardia civil, etc, bueno, pues ya se sabe a qué se exponen, para eso están, se decía, para que les disparen, no están para otra cosa. Ese era el ambiente.Así llegó la amnistía de 1977, amnistía que quiso ser como un ‘borrón y cuenta nueva’, un paso más hacia la libertad y la democracia. Esa amnistía supuso que 65 asesinatos de ETA quedaran totalmente impunes, o sea, como que no habían ocurrido, lo cual para las víctimas es algo terrible (…). Y efectivamente no fue solución definitiva (…).


La razón tiene que triunfar y vamos a seguir luchando por ser optimistas, por tener libertad, justicia, paz, pero también para que se sepa cómo han sido las cosas. Yo reivindico la dignidad de mi padre como otros reivindican la dignidad de su hijo, de su hermano, de su marido, de su mujer. Y la memoria. La memoria es imprescindible.


Mi padre me enseñó que había que construir en positivo así que yo no he alimentado el odio en mí mismo, ni tampoco en mis hijos. El odio es lo peor para uno mismo, porque te consume. Ya sólo falta que encima de hacerte lo que te hacen te dediques a odiar toda la vida. Eso habría sido una victoria todavía superior para ellos.


Los autores de este asesinato, así como el de Julián Galarza Ayastuy cometido al día siguiente, fueron José Miguel Retolaza Urbina, alias Ereki, e Isidro María Garalde, alias Mamarru.


Víctor Legorburu Ibarreche tenía 63 años, era natural de Galdácano, y era alcalde de la localidad desde 1966. Estaba casado y tenía dos hijos de 20 y 22 años (María José y Víctor).

30 de enero de 2012

JOSÉ IGNACIO PÉREZ (Galdácano, Vizcaya, España)

Filed under: 1990, Enero, Galdácano, Julián Achurra Egurola (ETA), Vizcaya — Fer Altuna Urcelay @ 18:34

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El 30 de enero de 1990 es asesinado en Galdácano (Vizcaya) el policía nacional JOSÉ IGNACIO PÉREZ ÁLVAREZ. Era la primera víctima mortal de las 25 de ese año. Un testigo presencial de los hechos explicó que el agente salía de tomar unos vinos en el Bar Los Claveles, al que solía acudir diariamente. Cuando se disponía a abrir la puerta de su vehículo en torno a las 15:00 horas hizo explosión una bicicleta bomba colocada junto al automóvil. El estallido del artefacto compuesto por unos diez kilos de explosivo y metralla accionados a distancia, lo alcanzó de lleno y le causó la muerte en el acto. Otras dos personas resultaron heridas. La potencia de la bomba fue tal que derrumbó la pared contra la que estaba apoyada la bicicleta.

En abril de 2006 fue entregado temporalmente por Francia, y por tercera vez, el exdirigente de ETA Julián Achurra Egurola, alias Pototo. Fue juzgado y condenado por varios delitos, entre ellos por dar las órdenes y proporcionar el dinero y el material necesario para el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. También estaba acusado de confeccionar el explosivo e instruir a los autores materiales del atentado que acabó con la vida de José Ignacio Pérez Álvarez.


José Ignacio Pérez Álvarez era natural de Villagatón (León), aunque residía en Galdácano desde hacía ocho años. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1978, y estaba destinado en la Comisaría de Basauri desde marzo de 1979. En el momento de su asesinato formaba parte de la sección de automoción del cuartel de Basauri, en calidad de funcionario de la Escala Básica. José Ignacio era uno de esos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que, por antigüedad, podría haber buscado un destino más tranquilo fuera del País Vasco. Sin embargo, estaba perfectamente integrado en la sociedad vasca, ahí formó su familia y ahí vivió durante once años, hasta que unos asesinos decidieron acabar con su vida. Tenía 39 años, estaba casado y dejaba huérfanos a tres hijos: una niña de 4 años y dos varones de 10 y 14 años.

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