El Mapa del Olvido

14 de abril de 2012

LUIS MARÍA HERGUETA GUINEA (Vitoria, Alava, España)

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Hacia la una y media de la tarde del 25 de junio de 1980, la banda terrorista ETA asesinaba de un tiro en la nuca a LUIS MARÍA HERGUETA GUINEA, jefe de las oficinas técnicas de la factoría Michelín de Vitoria.
El atentado se produjo cuando se disponía a entrar en su domicilio en la calle Dato, tras haber salido de la factoría Michelín. Momentos antes había aparcado su automóvil en una plaza cercana y había comprado el periódico en el quiosco de la estación de ferrocarril, situado en las proximidades. Era su rutina diaria, que los etarras que acabaron con su vida conocían muy bien.
Según testigos presenciales, tres individuos se le acercaron por la espalda y, cuando Hergueta se disponía a entrar en el portal de su domicilio, uno de ellos efectuó dos disparos que le alcanzaron en la nuca y le causaron la muerte en el acto. En ese momento, numerosas personas transitaban por la calle Dato y fueron testigos del asesinato. Un guardia municipal desenfundó su pistola e intentó detener a los terroristas, pero se le encasquilló el arma y no pudo hacer nada.

Los directivos de la factoría Michelín, empresa en la que se habían registrado diferentes conflictos laborales, habían sufrido varios atentados y secuestros. El 19 de mayo de ese mismo año, Jesús Casanova, otro directivo alavés de la factoría, había resultado herido de gravedad al ser alcanzado por varios disparos. La dirección de la fábrica había remitido a la comisaría de Policía de Vitoria, días antes de ese atentado, la fotocopia de una carta en la que se hacía referencia a una conversación que se había escuchado en un bar de Vitoria entre el familiar de un despedido de la factoría y otra persona. Según esa conversación, el despedido sabía que se estaba preparando “algo” contra Jesús Casanova y Luis Hergueta.
Anteriormente, el 5 de febrero de 1979, el director general de la empresa en España, George Rouzier, fue secuestrado por miembros de ETA político-militar. Tras ser herido en una pierna, fue liberado y abandonado en un descampado. Pocos días después, el 19 de febrero, mientras las negociaciones para un nuevo convenio entre empresa y trabajadores estaban paralizadas, fue también secuestrado Luis Abaitua, director de la factoría alavesa. Entre sus secuestradores estaba Arnaldo Otegi, entonces integrado en ETA político-militar y, posteriormente, en su brazo político, Herri Batasuna.
En los dos años de situación de conflicto laboral en la fábrica de Vitoria -ya que la firma del convenio del año anterior (1979) no solucionó los problemas-, Luis Hergueta y otros dos o tres directivos se habían ganado fama de duros en la negociación de los convenios. En diversas manifestaciones laborales que pasaron cerca de su domicilio se habían proferido gritos y amenazas contra su persona. Fuentes laborales lo señalaron como beligerante en los enfrentamientos producidos, en los meses anteriores, entre huelguistas y no huelguistas, que decidieron desafiar a los grupos de trabajadores concentrados en la puerta de la fábrica.
Al día siguiente del asesinato ETA político-militar reivindicó el mismo a través de un comunicado en el que se hacía referencia a los conflictos laborales que se estaban produciendo en las factorías de Michelín de Vitoria y Lasarte. El atentado causó sorpresa en la mayoría de los sectores vascos, pues significaba una vuelta de los polis-milis a sus planteamientos iniciales sobre la “lucha armada”, cuando hacía tiempo que habían desistido de realizar atentados mortales. En el comunicado, la banda asesina hacía una breve historia de los conflictos laborales que se habían planteado en las factorías de la empresa Michelín, que, según ETA, se caracterizó durante la década de los “setenta por una política enormemente represiva con los trabajadores”. En el comunicado acusaron a la víctima de haber sido el máximo responsable de la represión y uno de los principales organizadores de los servicios de seguridad internos de la empresa. Asimismo, facilitaban una lista de 34 personas, acompañadas del cargo que ostentaban, a las que la banda consideraba como parte de la estructura del servicio de seguridad interior, “compuesto de mandos intermediarios(sic), esquiroles y colaboradores de la patronal”.
En 1982 fueron condenados por un delito de colaboración con banda armada dos trabajadores de la fábrica Michelín en Vitoria: Modesto García Marañón y su esposa, Miren Edurne García Artal. Fueron ellos quienes, durante el juicio, reconocieron a José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea,Josu Ternera, como el terrorista que, en compañía de otro no identificado, les pidió una fotografía de Luis María Hergueta para poder atentar contra él. Muchos años después, en septiembre de 2005, mientras Josu Ternera estaba en paradero desconocido, el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, solicitó a Interpol España la busca y captura del dirigente etarra por considerarlo autor de un delito consumado de asesinato en la persona de Luis María Hergueta. Urrutikoetxea, considerado uno de los “históricos” de ETA, se encontraba en paradero desconocido desde que en 2002, siendo parlamentario vasco, fuera citado por el Tribunal Supremo como imputado en el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza. Su última aparición en una sesión plenaria del Parlamento Vasco se produjo el 12 de julio de 2002 y, desde noviembre de ese mismo año, pesa sobre él una orden internacional de busca y captura. En diciembre de 2004, dos años y medio después, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco decretó la suspensión de su condición de parlamentario.
Luis María Hergueta Guinea tenía 52 años. Era conocido por su afición al deporte de la pelota, en su modalidad de pala, y de hecho se encargaba de organizar competiciones en las que participaban trabajadores de la empresa. Se trataba de una persona relativamente conocida en la ciudad, al ser de ascendencia alavesa y proceder también su esposa de un pueblo de Álava. Luis era perito industrial, aunque desempeñaba un nivel laboral equivalente al de ingeniero. Antes de ser nombrado jefe de las oficinas técnicas de Michelín, en Vitoria, había realizado algunas funciones relacionadas con la oficina de personal en la factoría que esta multinacional tenía instalada en Lasarte-Oria. Hergueta Guinea estaba casado y tenía dos hijos, de 20 y 16 años. Fue enterrado en el cementerio de Ormaiztegui (Guipúzcoa) tras el funeral celebrado en la Iglesia de San Miguel de Vitoria.
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