El Mapa del Olvido

9 de marzo de 2012

JOSÉ VICENTE DEL VAL DEL RÍO (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1978, Alava, Marzo, Sin esclarecer, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 20:23

http://g.co/maps/sraej

El 30 de marzo de 1978 fallece el policía JOSÉ VICENTE DEL VAL DEL RÍO, tras pasar veinticinco días entre la vida y la muerte, consecuencia del atentado sufrido el 5 de marzo en el que murieron sus compañeros Joaquín Ramos Gómez y Miguel Raya Aguilar. El ametrallamiento de un Jeep de la Policía dejó heridos, también, a otros dos policías: Armando Doval González y Santiago del Canto de los Reyes. El atentado fue obra de miembros del grupo Araba de ETA.
José Vicente fue alcanzado por siete disparos en el hemitórax, hepigastrio, pared torácica derecha y bazo. Fue traslado en estado de máxima gravedad al Hospital de Santiago. Finalmente no pudo sobrevivir a las graves heridas sufridas. José Vicente del Val del Río tenía 21 años. Estabasoltero y era natural de Burgos.
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ANTONO RECIO CLAVER (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1979, Alava, I. Arakama Mendia (ETA), Marzo, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 20:01

http://g.co/maps/uuz3a

A las 8:40 horas del día 23 de marzo de 1979 tres terroristas de la banda ETA asesinaban a tiros en Vitoria al inspector de policía ANTONO RECIO CLAVER. Le dispararon once balas (ocho de munición FN y tres de Geco), varias de las cuales le alcanzaron en la cabeza y el tórax. Una vez en el suelo, recibió un tiro de gracia junto a la oreja izquierda. Fue tiroteado en la entrada al almacén de fontanería que regentaba junto a su mujer.
A las ocho de la mañana del 23 de marzo Antonio había iniciado precisamente una jornada de trabajo en este establecimiento de fontanería, distribuyendo el trabajo a los ocho empleados del almacén que, al parecer, salieron todos a cumplir con diversas entregas de materiales y encargos. Minutos después de salir el último trabajador penetraron en la entrada del local tres terroristas. Antonio se encontraba dentro de una pequeña oficina, separada del almacén por cristaleras, e intentó defenderse utilizando su pistola, que apareció junto al cadáver.
Los autores del asesinato, miembros del grupo Araba de ETA, habían robado un turismo Chrysler, a punta de pistola, en la avenida del Generalísimo. Los propietarios del vehículo, un matrimonio, fueron abandonados en el alto del puerto de Vitoria, a unos quince kilómetros de la capital. El coche utilizado por los terroristas apareció abandonado sobre las once de la mañana en una calle de Vitoria.
Por el asesinato de Antonio sólo ha sido condenado en 1998 Ignacio Arakama Mendia a una pena de 30 años de prisión.
La muerte de Antonio Recio pasó inadvertida para los medios de comunicación, en un momento en que las víctimas del terrorismo se contaban por decenas. Sin embargo, aquel policía fue elprimer miembro del Cesid asesinado por ETA, aunque la banda ni siquiera lo sabía.
Lo contó el general Ángel Ugarte, su jefe directo en Vitoria, que prácticamente fue testigo presencial del asesinato. Había quedado con la víctima en el almacén de fontanería a las 9:00 horas para trasladarse a La Rioja, donde tenían abierta una investigación. Llegó a oír los disparos, aunque no pudo ver a los asesinos. “Lo único que pude hacer fue sacarle la cartera, coger el carné del Servicio, el carné blanco con su foto y su nombre, ya sabes, volver a meterle la cartera y dejarlo todo como estaba. Cuando salía me encontré a un inspector de Policía (…) Le dije: ‘Yo no he estado aquí. Encárgate tú. Empieza a moverlo todo. Llama a quien tengas que llamar’” (Ángel Ugarte y Francisco Medina, Espía en el País Vasco. Memoria del primer hombre que negoció con ETA, Random House Mondadori, 2005)
Antonio Recio procedía del Seced, el servicio de documentación de Presidencia del Gobierno que montó Carrero Blanco para controlar la agitación estudiantil. En 1977, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado ordenó fusionar el Seced con “el Alto” (la División de Inteligencia del Alto Estado Mayor) para crear el Cesid, el servicio secreto de la recién nacida democracia española. Por su parte, Ángel Ugarte fue jefe de los servicios secretos del País Vasco. Se convirtió en la Transición en uno de los mejores conocedores del entramado de ETA, logrando desmantelar en 1975 a la cúpula de la banda. Entre otras muchas operaciones, este militar de profesión fue el encargado de infiltrar en el comité ejecutivo de la banda a Mikel Lejarza Eguía, Lobo, el primer topo de los servicios secretos en ETA.
Recientemente Ángel Ugarte declaró en una entrevista al diario El País (26/07/2010) “que ETA no se disolverá voluntariamente y que mantiene la misma táctica que hace tres décadas” (…) “La banda no se ha planteado nunca dónde ni cuándo se va a terminar. Hay que acabar con ella ahogándola con la policía, la colaboración internacional, la justicia, y a nivel económico, que es lo que no se ha hecho nunca“. En opinión del exespía, que abandonó el País Vasco tras varios intentos de atentado, es un error pretender sacar ventaja política en las negociaciones con la banda, y pone como ejemplo a Jesús Eguiguren que “ya está de antemano contaminado. Si con ETA se va a buscar un resultado político a corto plazo, ya está uno perdiendo de antemano. Hay que buscar un profesional que no busque ventajas para ningún partido“. Ugarte fue una de las primeras personas que se sentó a negociar con la banda terrorista.
Antonio Recio Claver tenía 50 años y dos hijos: un joven de 16 años y una chica de 14. Inspector de policía de la Brigada de Información, había nacido en Zaragoza, pero llevaba trabajando en Vitoria más de veinte años. Allí contrajo matrimonio con Marisol Laza, hija del dueño de la fontanería que regentaba desde que murió su suegro, en la que realizaba labores de contabilidad.

7 de marzo de 2012

CARLOS DÍAZ ARCOCHA (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1985, Alava, Marzo, Sin esclarecer, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 12:21

http://g.co/maps/g8uvp

Poco después de las 9:30 horas del 7 de marzo de 1985, la banda terrorista ETA asesinaba al jefe máximo de la Policía Autónoma vasca, CARLOS DÍAZ ARCOCHA, al estallar una bomba colocada bajo su coche. Se acababa de subir al vehículo, después de desayunar en una cafetería próxima a Vitoria (Álava), e iba a dirigirse a la academia que la Ertzaintza tiene en Arcaute, en las afueras de la capital alavesa.
Era parte de su rutina habitual, pues acostumbraba a detenerse todas las mañanas en el bar de la gasolinera de Elorriaga, de cuyos dueños era amigo. La gasolinera estaba a medio camino entre la salida de Vitoria por la carretera de Irún y la sede de la academia del cuerpo que dirigía, situada a unos cuatro kilómetros de la capital. En los escasos diez minutos que estuvo desayunando, miembros de la banda terrorista ETA tuvieron tiempo de colocar una bomba-lapa con un sedal conectado a la rueda para que se activara en cuanto el coche comenzara a moverse.

Según el testimonio de algunas de las primeras personas que acudieron a socorrer a Díaz Arcocha, éste permanecía consciente e incluso hablaba. Los agentes que se encontraban en el interior del mismo bar donde Carlos acababa de desayunar lo sacaron del amasijo de hierros y trasladaron inmediatamente a su oficial al Hospital Provincial de Santiago, próximo al lugar del atentado. Ingresó a las 9:50 horas con politraumatismo torácico y abdominal, destrozos con heridas abiertas en glúteos y ambas piernas, y shock hipovolémico, así como respiración agónica. Durante más de media hora los médicos intentaron sin éxito reanimar al herido con respiración asistida y estimulación cardiaca. El parte de defunción fue firmado a las 10:30 horas.
El atentado causó enorme conmoción en el País Vasco. La víctima reunía la doble condición de teniente coronel del Ejército español y responsable máximo (superintendente) de una institución autonómica vasca, considerada uno de los símbolos más característicos del autogobierno vasco, lo que otorgó al atentado una particular significación política. Además, era el primer atentado mortal contra un miembro de la Ertzaintza. Desde ese día, y hasta el 23 de noviembre de 2001, cuando fueron asesinados los agentes Ana Arostegi y Javier Mijangos, quince miembros de la Ertzaintza han sido asesinados por la banda terrorista.
Los medios de comunicación resaltaron el hecho de que la bomba hubiese podido colocarse a pesar de que en la gasolinera había varios agentes de la policía autónoma vasca a pocos metros de donde Carlos aparcó su vehículo.
La totalidad de las fuerzas políticas vascas, con excepción de Herri Batasuna, condenó el asesinato que unánimemente consideraron como un “salto cualitativo” en la estrategia terrorista.
El delegado del Gobierno, Ramón Jáuregui, dijo en una primera valoración política que, “frente a lo que parece ser un salto en la estrategia terrorista, se impone una nueva fase en la colaboración y estrechamiento de relaciones entre las fuerzas democráticas a fin de hacer frente a esta lacra”.José Antonio Ardanza condenó “este grave ataque contra una institución genuinamente vasca como es la Ertzaintza”. Por su parte, Luis María Retolaza consejero de Interior del Gobierno vasco, calificó el atentado de “salto cualitativo en la estrategia terrorista, en cuanto que supone un desafío frontal a las instituciones autonómicas”. Kepa Aulestia, entonces secretario general de Euskadiko Ezkerra declaraba: “por encima de las siglas que reivindiquen y de las motivaciones que aleguen los autores, este atentado supone un golpe directo contra una institución cuya existencia ha estado siempre en el centro de la reivindicación de autogobierno del pueblo vasco”.
En contraste con estas condenas, Herri Batasuna difundió, siete horas después del atentado, el siguiente comunicado: “Ante la muerte del teniente coronel del Ejército español y superintendente de la Ertzaintza, Carlos Díaz Arcocha, Herri Batasuna considera que el pueblo vasco, hoy más que nunca, desea una situación de paz y libertad para evitar cualquier tipo de muertes. En este sentido, la coalición Herri Batasuna muestra su preocupación ante la actual situación política y se ratifica en la necesidad del compromiso para buscar una solución inmediata que posibilite la normalización política y democrática en nuestro pueblo”.
La capilla ardiente con los restos del teniente coronel se instaló, a las 16:30 horas, en la academia de la Policía Autónoma. El féretro fue cubierto con una ikurriña, y sobre ella quedó la txapela que usaba el jefe asesinado. Y eso pese a que la viuda y la madre de Carlos pidieron que también se pusiese la bandera de España, como recuerda su hija Teresa Díaz Bada en 2007 en el documentalCorazones de hielo de Jorge Martínez Reverte. Ella y su hermana Dolores promovieron en 1998 la creación del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco.
En 2005, cuando se cumplían 20 años del asesinato de su padre, Teresa escribió una carta al lehendakari publicada en El País (08/04/2005):

Como familiar de una víctima del terrorismo, como hija de Carlos Díaz Arcocha, asesinado por la banda terrorista ETA hace exactamente veinte años, quisiera que quien vaya a liderar el nuevo Ejecutivo vasco se responsabilice de que en Euskadi se pongan en marcha los más elementales mecanismos de la justicia. Es decir, por ejemplo, que quienes asesinaron a mi padre vayan a la cárcel, que cumplan íntegramente sus condenas, y que quienes ejercieron de cómplices útiles de los criminales paguen por su colaboración. También le pediría al lehendakari recién salido de las urnas que en vez de negociar, pactar, dialogar y abrazar a los terroristas y a sus cómplices (tal y como ha hecho reiteradamente el presidente vasco saliente) se encargara de liderar el proceso social por el que los muchos vascos que han alentado, encubierto, aprobado y silenciado tantos atentados, incluido el de mi padre, sientan el desprecio de todos aquellos ciudadanos que solamente deseamos vivir en paz y en libertad.


(…) El hombre o la mujer que nos vaya a gobernar ha de saber que, después de más de treinta años de terrorismo, somos muchos los ciudadanos vascos, víctimas o no, que nos hemos ganado el derecho elemental a ver que en nuestras Administraciones no están presentes aquellos que forman parte del entramado de la banda terrorista ETA.(…) Finalmente, me gustaría que el próximo lehendakari fuera capaz de vertebrar un gran pacto, un gran acuerdo entre todos los vascos simplemente decentes, entre partidos y formaciones demócratas, respetuosos con las leyes y comprometidos con los derechos de los ciudadanos. Un compromiso que sea capaz, definitivamente, de terminar con quienes ejercen la violencia y de arrinconar en las orillas de la historia a quienes, haciendo gala de la ignominia más cruel, no solamente han abandonado y despreciado a las víctimas sino que nada, con sus omisiones o con sus acciones, han hecho para que éstas no se produzcan.

El asesinato de Díaz Arcocha sigue sin estar resuelto judicialmente, pese a que en la Audiencia Nacional hay abiertos varios sumarios que no han permitido esclarecer quiénes fueron los asesinos.
Carlos Díaz Arcocha era de Bilbao, tenía 52 años y cinco hijos, dos de ellos también ertzainas. Se definía como vasco y español, pero no españolista. Procedía de una familia carlista. Teniente coronel de Infantería, estuvo destinado en el Sáhara como capitán de la Legión, entre otros destinos. Tras salir del Sáhara, fue destinado a San Sebastián como miembro del CESID. En 1981 se puso al frente de la naciente Policía Autonómica vasca, decisión no bien comprendida ni por los unos ni por los otros. Los nacionalistas recelaban de su condición de militar español, mientras que sus compañeros de armas no entendían que se pusiese al frente de la Ertzaintza.

5 de marzo de 2012

JOAQUÍN RAMOS GÓMEZ (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1978, Alava, Marzo, Sin esclarecer, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 11:47

A las 20:00 horas del 5 de marzo de 1978, dos policías nacionales resultaron muertos y tres heridos -uno de ellos de extrema gravedad- al ser ametrallado el Jeep que ocupaban por dos o tres terroristas de ETA. Los fallecidos eran MIGUEL ÁNGEL RAYA AGUILAR y JOAQUÍN RAMOS GÓMEZ. El agente que resultó gravemente herido fue José Vicente del Val del Río, de 21 años y natural de Burgos. Presentaba heridas de bala en hemitórax, hepigastrio, pared torácica derecha y rotura de bazo -que le fue extirpado- e hígado. Su estado fue calificado por los médicos como de extrema gravedad. Se debatió entre la vida y la muerte durante veinticinco días, falleciendo finalmente el 30 de marzo

Joaquín Ramos Gómez, era natural de Sevilla. Casado, tenía 26 años cuando fue asesinado. Fue alcanzado por disparos en el tórax, las extremidades y la cabeza, y aunque llegó con vida al Hospital de Santiago, falleció dos horas más tarde mientras era sometido a una intervención quirúrgica.
Asimismo, resultaron heridos menos graves los policías Armando Doval González, soltero, de 21 años, natural de Orense, y Santiago del Canto de los Reyes, casado, de 24 años y natural de Jerez de la Frontera. El cabo primero Antonio Barrado Tejada, de 26 años, natural de Zarza de Montánchez (Cáceres), resultó ileso.

El atentado ocurrió en el barrio de Zaramaga, de Vitoria, cuando un vehículo de la Policía, ocupado por un cabo y tres policías, se detuvo frente a la entrada del matadero municipal, en la calle de los Reyes de Navarra. Ahí otros dos agentes, que estaban de patrulla, se introdujeron en el vehículo oficial para informar de los avatares de la ronda. En ese momento dos o tres individuos salieron de una cabina telefónica próxima y vaciaron sus ametralladoras contra los agentes. 
Media hora antes, los terroristas habían robado un coche a punta de pistola en Aizcorbe (Navarra). El propietario del vehículo presentó la denuncia de sustracción del mismo en la comisaría hacia las ocho y veinte de la noche, minutos después de que se produjera el atentado contra el Jeep de la Policía.
Los pistoleros de ETA aparcaron el coche a pocos metros de una cabina telefónica situada frente al lugar donde, minutos más tarde, se detendría el Jeep de la Policía para recibir el parte de la pareja que realizaba la patrulla en aquella zona. Todo hace pensar que dos o tres de los jóvenes se dirigieron a pie desde el coche hasta la cabina telefónica, en donde debieron esperar la llegada del Jeep. A las ocho de la noche llegó el vehículo policial y aparcó en un rellano existente frente a la puerta del matadero municipal. A los pocos minutos llegaron los dos policías que se introdujeron en el Jeep para informar de las novedades a sus compañeros. En ese momento dos terroristas se dirigieron hacia el vehículo, situado al otro lado de la calle, abriendo fuego con varias ráfagas de fusil ametrallador. El Jeep resultó alcanzado por 52 impactos de bala y se usaron dos cargadores de treinta proyectiles.
La mayoría de los impactos dieron de lleno en la zona central del vehículo, hiriendo al chófer y a los cuatro policías que ocupaban los asientos de la parte posterior. Únicamente el cabo, situado en el asiento junto al conductor, resultó ileso. Todo parece indicar que los policías que ocupaban el Jeep fueron sorprendidos, no teniendo tiempo para repeler la agresión desde el interior del vehículo. En medio de la confusión que produjeron los disparos, los etarras montaron en su coche alejándose a gran velocidad del lugar, en dirección a la calle Vitoria. Tras dejar abandonado el vehículo en la salida hacia Bilbao, los asesinos siguieron su huida a pie. 

MIGUEL ÁNGEL RAYA AGUILAR (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1978, Alava, Marzo, Sin esclarecer, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 11:46
A las 20:00 horas del 5 de marzo de 1978, dos policías nacionales resultaron muertos y tres heridos -uno de ellos de extrema gravedad- al ser ametrallado el Jeep que ocupaban por dos o tres terroristas de ETA. Los fallecidos eran MIGUEL ÁNGEL RAYA AGUILAR y JOAQUÍN RAMOS GÓMEZ. El agente que resultó gravemente herido fue José Vicente del Val del Río, de 21 años y natural de Burgos. Presentaba heridas de bala en hemitórax, hepigastrio, pared torácica derecha y rotura de bazo -que le fue extirpado- e hígado. Su estado fue calificado por los médicos como de extrema gravedad. Se debatió entre la vida y la muerte durante veinticinco días, falleciendo finalmente el 30 de marzo


El conductor del vehículo, el policía nacional Miguel Ángel Raya Aguilar, era natural de Huelma (Jaén). Tenía 26 años cuando sufrió el atentado que le costó la vida. Consiguió salir del Jeep ametrallado, pero se desplomó junto a la rueda delantera.

Asimismo, resultaron heridos menos graves los policías Armando Doval González, soltero, de 21 años, natural de Orense, y Santiago del Canto de los Reyes, casado, de 24 años y natural de Jerez de la Frontera. El cabo primero Antonio Barrado Tejada, de 26 años, natural de Zarza de Montánchez (Cáceres), resultó ileso.

El atentado ocurrió en el barrio de Zaramaga, de Vitoria, cuando un vehículo de la Policía, ocupado por un cabo y tres policías, se detuvo frente a la entrada del matadero municipal, en la calle de los Reyes de Navarra. Ahí otros dos agentes, que estaban de patrulla, se introdujeron en el vehículo oficial para informar de los avatares de la ronda. En ese momento dos o tres individuos salieron de una cabina telefónica próxima y vaciaron sus ametralladoras contra los agentes. 
Media hora antes, los terroristas habían robado un coche a punta de pistola en Aizcorbe (Navarra). El propietario del vehículo presentó la denuncia de sustracción del mismo en la comisaría hacia las ocho y veinte de la noche, minutos después de que se produjera el atentado contra el Jeep de la Policía.
Los pistoleros de ETA aparcaron el coche a pocos metros de una cabina telefónica situada frente al lugar donde, minutos más tarde, se detendría el Jeep de la Policía para recibir el parte de la pareja que realizaba la patrulla en aquella zona. Todo hace pensar que dos o tres de los jóvenes se dirigieron a pie desde el coche hasta la cabina telefónica, en donde debieron esperar la llegada del Jeep. A las ocho de la noche llegó el vehículo policial y aparcó en un rellano existente frente a la puerta del matadero municipal. A los pocos minutos llegaron los dos policías que se introdujeron en el Jeep para informar de las novedades a sus compañeros. En ese momento dos terroristas se dirigieron hacia el vehículo, situado al otro lado de la calle, abriendo fuego con varias ráfagas de fusil ametrallador. El Jeep resultó alcanzado por 52 impactos de bala y se usaron dos cargadores de treinta proyectiles.
La mayoría de los impactos dieron de lleno en la zona central del vehículo, hiriendo al chófer y a los cuatro policías que ocupaban los asientos de la parte posterior. Únicamente el cabo, situado en el asiento junto al conductor, resultó ileso. Todo parece indicar que los policías que ocupaban el Jeep fueron sorprendidos, no teniendo tiempo para repeler la agresión desde el interior del vehículo. En medio de la confusión que produjeron los disparos, los etarras montaron en su coche alejándose a gran velocidad del lugar, en dirección a la calle Vitoria. Tras dejar abandonado el vehículo en la salida hacia Bilbao, los asesinos siguieron su huida a pie. 

1 de marzo de 2012

PEDRO ORTIZ DE URBINA GARAYALDE (Vitoria, Alava, España)

http://g.co/maps/esgky

A las 08:35 horas del 1 de marzo de 1984, la banda terrorista ETA asesinaba en Vitoria al subcomisario del Cuerpo Superior de Policía jubilado PEDRO ORTIZ DE URBINA GARAYALDE.
En torno a las 7:30 horas tres personas intimidaron, a punta de pistola, a Jesús María Díaz de Heredia, propietario de un vehículo Seat Ritmo, que se disponía a salir del garaje de su casa. Los jóvenes situaron al propietario del vehículo en la parte trasera y, sin mediar palabras, se dirigieron al domicilio del ex subcomisario, en la avenida de Judizmendi de la capital alavesa. Tras penetrar en el edificio, dos miembros de la banda subieron hasta el piso de los porteros mientras un tercero permanecía en el coche robado con el propietario.
Al cabo de cinco minutos los tres terroristas se reunían en el octavo piso del inmueble y, tras maniatar al portero y al propietario del vehículo, bajaron con la portera al tercer piso, obligándola a llamar a la puerta del domicilio de Pedro Ortiz de Urbina. Al no responder nadie porque el expolicía se encontraba en misa como cada mañana, los agresores tuvieron que repetir la operación al cabo de unos minutos.
Eran ya las 8.35 horas cuando los tres terroristas se personaban de nuevo en el tercer piso, utilizando a la joven portera para que pulsara el timbre. En cuanto Pedro Ortiz de Urbina abrió la puerta, retiraron a la portera y dispararon contra el funcionario de policía retirado. Un proyectil lo alcanzó en el pecho y otro en la cabeza. Cayó muerto en el mismo umbral de la puerta, en donde posteriormente fueron recogidos cuatro casquillos del calibre 9 milímetros parabellum, marca SF.
Los asesinos huyeron en el mismo coche robado y lo abandonaron después en una de las calles adyacentes al lugar del atentado.
En 1990 fue condenado como autor material del asesinato de Pedro Ortiz de Urbina el etarra Juan Carlos Arruti Azpitarte, alias Paterra, y Carlos Torrecilla Parra como cómplice. En 2002 fue también condenado por el asesinato del expolicía Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri.
Pedro Ortiz de Urbina tenía 63 años y era natural de la localidad de Gamarra Mayor a las afueras de Vitoria. Era viudo desde tres años antes de su asesinato y no tenía hijos. Pedro había sido comisario de policía. Posteriormente ejerció de veterinario en el matadero municipal de Vitoria, tras pedirse una excedencia en la Policía. Se jubiló de subcomisario en 1982. Los vecinos de la víctima aseguraron que era una persona algo introvertida, muy conocida en el barrio por su gran pasión por los animales.

27 de febrero de 2012

FERNANDO BUESA BLANCO (Vitoria, Alava, España)

http://g.co/maps/w8vk2

El 22 de febrero de 2000 son asesinados FERNANDO BUESA BLANCO, portavoz del PSE en el Parlamento Vasco, y su escolta JORGE DÍEZ ELORZA, alcanzados por la explosión de un coche-bomba en el campus universitario de Vitoria. Ambos murieron en el acto.


Fernando Buesa Blanco era de Bilbao y abogado de profesión. En el momento de su asesinato tenía 53 años. Había sido vicelehendakari del Gobierno autónomo entre 1990 y 1994. Estaba casado con Natividad Rodríguez y tenía tres hijos.


El portavoz del Partido Socialista de Euskadi en el Parlamento vasco y secretario general de los socialistas de Álava, Fernando Buesa Blanco, y su escolta, Jorge Díez Elorza, caminaban desde su domicilio a su oficina, a trescientos metros del despacho del lehendakari Ibarretxe. Fernando había salido de su casa en la calle Alava y, acompañado por uno de sus hijos y por su escolta, se dirigía a pie a la zona de las universidades. Tras despedirse de su hijo en el Colegio de Ingenieros, donde participaba en un máster de Medio Ambiente, el político y su escolta prosiguieron por la acera unos metros más, ya en la calle Juan Ibáñez Santo Domingo. Antes de llegar a la esquina con la calle Nieves Cano, una fuerte explosión, que pudo oírse en gran parte de la ciudad de Vitoria, acabó con sus vidas. Era poco antes de las 16:30 horas y en el campus universitario había en esos momentos una gran afluencia de estudiantes.
El coche bomba cargado con 25 kilos de explosivos y de metralla compuesta por bolas metálicas, fue accionado desde una distancia de varias decenas de metros por los etarras al paso del político socialista y de su escolta. Como consecuencia de la explosión también resultó herida leve una mujer de 51 años, que se trasladó por sus propios medios al hospital. La furgoneta había sido robada un año antes, en mitad de la tregua decretada por ETA en septiembre de 1998. La banda terrorista había utilizado el mismo método con el que asesinó, el mes anterior, al teniente del Ejército Pedro Antonio Blanco.

Los asesinos juzgados y condenados de Fernando y Jorge fueron Asier Carrera Arenzana (quien colocó la furgoneta-bomba y accionó el mecanismo), Luis Mariñelarena Garciandía y Diego Ugarte López. Los dos primeros fueron condenados en 2002 y Ugarte en 2005.
En noviembre de 2011 la Audiencia Nacional condenó a 105 años de cárcel a Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, por el atentado contra Fernando Buesa y Jorge Díez. Fue la primera sentencia contra miembros de ETA después de que la banda anunciara el cese definitivo de la violencia el 20 de octubre de ese mismo año. La sentencia da como probado que Txapote“mantuvo varias reuniones en el sur de Francia durante 1998 y 1999 con los miembros del comando Ituren, integrado por los condenados en estas acusaciones, Asier Carrera, Luis Mariñelarena y Diego Ugarte. Tras fijarles como ámbito de actuación la provincia de Álava, y encargarles el alquiler de un piso como base de operaciones, les asignó la misión de obtener información detallada acerca de la vida y costumbres, entre otros, del abogado y portavoz del Grupo Socialista del Parlamento vasco, Fernando Buesa, a quien la dirección de ETA había decidido ejecutar”. Asimismo, la sentencia considera probado que, una vez finalizada la tregua de 1998 de la banda criminal, García Gaztelu mandó intensificar los seguimientos y vigilancias a Buesa y facilitó a los autores materiales la furgoneta, los explosivos y las armas que debían utilizar para cometer el atentado.
Fernando se distinguió por su condena a la violencia terrorista durante toda su carrera política. Defendió sus ideas y sus convicciones con vehemencia, y por eso lo mataron. Sabía que la banda terrorista lo había puesto en la diana y vivía amenazado desde hacía tiempo. Fue coherente con sus ideas hasta el final y, el sábado anterior a su asesinato, había acudido a la manifestación del movimiento ¡Basta Ya! en San Sebastián para pedir la disolución de ETA y protestar por la falta de libertades en el País Vasco. Arnaldo Otegi, en esos momentos compañero de Buesa en el Parlamento de Vitoria, se había referido a los que participaron en la manifestación de San Sebastián como “la gusanada”.
En su última intervención parlamentaria, el 18 de febrero de 2000, dijo entre otras cosas:
Estamos hartos de que ustedes se dediquen a darle vueltas al diccionario y a retorcer el sentido de las palabras para ver si encuentran una expresión feliz que sea asumible por Euskal Herritarrok a la hora de plantear sus resoluciones parlamentarias. ¡Dejen de mirar tanto y con tantos paños calientes a su suspendido socio parlamentario, y vuelquen su atención en las ciudadanas y ciudadanos de este país que sufren los ataques y carecen de seguridad y libertad! Ellos son los que tienen derecho a exigirles que paren, con todos los medios legítimos de que dispone el Gobierno, esos ataques, y ustedes son los que forman el Gobierno democrático de este país.
En ese momento el Gobierno de Juan José Ibarretxe se sustentaba en un pacto de legislaturafirmado en mayo de 1999 por el PNV, Eusko Alkartasuna y Euskal Herritarrok, firmado por Arnarlo Otegui y avalado por uno de los dirigentes de ETA, Urrutikoetxea Bengoetxea, que tenía acta de parlamentario.
Su viuda, Natividad Rodríguez, hablaría en 2007 en el documental Corazones de hielo de Jorge Martínez Reverte, de la responsabilidad de los nacionalistas:
Tienen que preguntarse por qué no ha ido la violencia contra ellos, por qué se ha permitido que los violentos crecieran en la impunidad. ¿Se les ha ayudado? Yo puedo afirmar categóricamente que hubo complicidad del mundo nacionalista con los violentos.

JORGE DÍEZ ELORZA (Vitoria, Alava, España)

http://g.co/maps/w8vk2
El 22 de febrero de 2000 son asesinados FERNANDO BUESA BLANCO, portavoz del PSE en el Parlamento Vasco, y su escolta JORGE DÍEZ ELORZA, alcanzados por la explosión de un coche-bomba en el campus universitario de Vitoria. Ambos murieron en el acto.
Jorge Díez Elorza, ertzaina, era de Vitoria. Tenía 26 años y estaba soltero. En la película Asesinato en febrero, de Elías Querejeta, sus padres, abuelos y miembros de la cuadrilla evocaron a Jorge, cuya muerte les ha dejado un vacío imposible de llenar. Su madre, Begoña Elorza, reflexionaba: “Son muy valientes, pero por detrás y con una pistola y con un coche-bomba. Pero eran incapaces de enfrentarse con los brazos de Jorge. Así son muy valientes ellos. Ellos y quienes les apoyan (…) Se erigen en salvadores de la patria. ¿De qué patria? De la mía no, desde luego”.

El portavoz del Partido Socialista de Euskadi en el Parlamento vasco y secretario general de los socialistas de Álava, Fernando Buesa Blanco, y su escolta, Jorge Díez Elorza, caminaban desde su domicilio a su oficina, a trescientos metros del despacho del lehendakari Ibarretxe. Fernando había salido de su casa en la calle Alava y, acompañado por uno de sus hijos y por su escolta, se dirigía a pie a la zona de las universidades. Tras despedirse de su hijo en el Colegio de Ingenieros, donde participaba en un máster de Medio Ambiente, el político y su escolta prosiguieron por la acera unos metros más, ya en la calle Juan Ibáñez Santo Domingo. Antes de llegar a la esquina con la calle Nieves Cano, una fuerte explosión, que pudo oírse en gran parte de la ciudad de Vitoria, acabó con sus vidas. Era poco antes de las 16:30 horas y en el campus universitario había en esos momentos una gran afluencia de estudiantes.

El coche bomba cargado con 25 kilos de explosivos y de metralla compuesta por bolas metálicas, fue accionado desde una distancia de varias decenas de metros por los etarras al paso del político socialista y de su escolta. Como consecuencia de la explosión también resultó herida leve una mujer de 51 años, que se trasladó por sus propios medios al hospital. La furgoneta había sido robada un año antes, en mitad de la tregua decretada por ETA en septiembre de 1998. La banda terrorista había utilizado el mismo método con el que asesinó, el mes anterior, al teniente del Ejército Pedro Antonio Blanco.

Los asesinos juzgados y condenados de Fernando y Jorge fueron Asier Carrera Arenzana (quien colocó la furgoneta-bomba y accionó el mecanismo), Luis Mariñelarena Garciandía y Diego Ugarte López. Los dos primeros fueron condenados en 2002 y Ugarte en 2005.
En noviembre de 2011 la Audiencia Nacional condenó a 105 años de cárcel a Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, por el atentado contra Fernando Buesa y Jorge Díez. Fue la primera sentencia contra miembros de ETA después de que la banda anunciara el cese definitivo de la violencia el 20 de octubre de ese mismo año. La sentencia da como probado que Txapote“mantuvo varias reuniones en el sur de Francia durante 1998 y 1999 con los miembros del comando Ituren, integrado por los condenados en estas acusaciones, Asier Carrera, Luis Mariñelarena y Diego Ugarte. Tras fijarles como ámbito de actuación la provincia de Álava, y encargarles el alquiler de un piso como base de operaciones, les asignó la misión de obtener información detallada acerca de la vida y costumbres, entre otros, del abogado y portavoz del Grupo Socialista del Parlamento vasco, Fernando Buesa, a quien la dirección de ETA había decidido ejecutar”. Asimismo, la sentencia considera probado que, una vez finalizada la tregua de 1998 de la banda criminal, García Gaztelu mandó intensificar los seguimientos y vigilancias a Buesa y facilitó a los autores materiales la furgoneta, los explosivos y las armas que debían utilizar para cometer el atentado.

14 de febrero de 2012

SERGIO BORRAJO PALACÍN (Vitoria, Alava, España)

Filed under: 1979, Alava, Febrero, Sin esclarecer, Vitoria — Fer Altuna Urcelay @ 10:59

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El 14 de febrero de 1979 es asesinado en Vitoria el teniente coronel del Ejército de Tierra SERGIO BORRAJO PALACÍN. Eran las 14:00 horas y Sergio entraba en el portal del edificio donde residía, en la calle Los Herrán. En ese momento, un pistolero de ETA le disparó a bocajarro por la espalda.
Algunos vecinos de Sergio contaron que una sola persona penetró en el portal del edificio. Poco después, entró en el mismo la víctima, tras despedirse de un compañero militar que lo había acompañado. Una vez que estuvo dentro, el pistolero le disparó un solo tiro en la nuca. El teniente coronel murió en el acto y quedó tendido sobre una escalinata que hay a la entrada del portal. La policía encontró en el lugar de los hechos un solo casquillo de munición Geco 9 milímetros parabellum.
La calle Los Herrán tiene habitualmente un tráfico intenso, que se incrementa a la hora en que ocurrió el atentado, lo que facilitó la huida del agresor que escapó corriendo a pie y posteriormente en un coche que le esperaba en la calle Esperanza.

La esposa del fallecido no se enteró de lo ocurrido hasta que la víctima fue trasladada al depósito de cadáveres, ya que el ruido del disparo y de los cristales sólo fue oído por los vecinos de las primeras plantas que, cuando bajaron al portal, se encontraron al teniente coronel tendido en las escalinatas. Unos vecinos llamaron a la Policía, y un coche patrulla recogió al militar y lo trasladó urgentemente al Hospital de Santiago, donde ingresó cadáver.
Como jefe provincial de los Mutilados de Guerra de Alava, Sergio Borrajo trabajaba en el Gobierno Militar, situado en la misma calle Los Herrán, a unos cuatrocientos metros de su domicilio. Todos los días hacía ese recorrido entre el trabajo y su domicilio, en el que empleaba unos cinco minutos.
La hija del militar asesinado, Carmen, y su prometido, llegaron al portal donde ocurrieron los hechos poco después del traslado del cadáver. Así cuenta su historia en Olvidados, el libro de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero:
Cuando ya estábamos cerca del portal de casa vimos mucho revuelo. Se nos acercó una chica y nos dijo: ‘se han cargado a un militar’. El único militar que vivía por allí era mi padre.
La capilla ardiente quedó instalada a media tarde en el Hospital Militar de Vitoria. Numerosas personalidades hicieron acto de presencia en el mismo, como el capitán general de la VI Región, teniente general Sanjurjo, y el consejero de Interior del Consejo General del País Vasco, Txiki Benegas. Así lo cuenta Carmen Borrajo:
No sé cuánto tiempo pasé en la capilla ardiente frente al cadáver. No me puedo deshacer de la imagen de mi padre inerte con la marca del disparo en la frente.
El funeral se celebró al día siguiente, 15 de febrero, a las seis de la tarde, en la catedral de María Inmaculada, de Vitoria. El entierro tuvo lugar una hora y media antes, a las 16:30 horas, en el cementerio Santa Isabel.
A día de hoy sigue sin saberse quién asesinó a Sergio Borrajo. Su hija Carmen contaba en Olvidados:
El concepto de justicia para mí es que se detenga a quien ha asesinado, se le juzgue y que no se sea benevolente rebajándole las condenas. Pero también que se informe a las familias porque a nosotras nunca nos dijeron ni hemos sabido cómo va la causa. Nunca nos han informado de nada al respecto (…) La memoria es para nosotros que se nos tenga en cuenta, que se sepa que España ha pasado unos años terribles y que la historia hable de ETA, claro, pero sobre todo hable de la cantidad de gente que ha sido asesinada y ha sufrido por ETA.
Sergio Borrajo Palacín tenía 68 años, era teniente coronel de Infantería, en la escala B, y jefe provincial de Mutilados de Guerra de Alava. Él mismo había sido herido durante la Guerra Civil. Estaba casado y tenía una hija de 21 años, Carmen. Había nacido en la localidad de San Joaquín, en Guatemala, en una familia de emigrantes gallegos. Más tarde, cuando tenía ocho años, regresó a Galicia con sus padres. Posteriormente vivió en Madrid en el ejercicio de su carrera militar. En el momento de su asesinato llevaba en Vitoria diecisiete años.

10 de enero de 2012

JESUS VELASCO ZUAZOLA (Vitoria, Alava, España)

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El 10 de enero de 1980 la banda terrorista ETA asesinaba en Vitoria al  comandante de caballería JESUS VELASCO ZUAZOLA, jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, una Policía foral que hunde sus raíces en la Edad Media y que depende de la Diputación.
Como todos los días llevaba a Begoña e Inés, dos de sus cuatro hijas,  de 16 y 12 años, al colegio de las Ursulinas, además de a otras dos amigas. Nada más bajar del coche las cuatro niñas un individuo descendió de un taxi. Sin mediar palabra, disparó varias ráfagas contra el vehículo del comandante Velasco, hiriéndolo de muerte. Aparte del autor material de los disparos, en el taxi (robado a punta de pistola) viajaban otros dos terroristas. La menor de las dos hermanas, Inés, pudo ver la cara del agresor que “era una cara de rabia” según recogieron todos los medios de comunicación.
Según su cuñado, Jesús “era vasco por los cuatro costados, y español, como todos nosotros”. “Como buen militar”, añadió, “tenía un profundo respeto a las instituciones y nunca se metió en política”. Su asesinato causó una gran conmoción y algunos quisieron ver en el mismo un ataque a la Policía foral y a las instituciones vascas. Sin embargo, su viuda quiso dejar claro en el entierro que a su marido lo habían asesinado por su condición de militar, y no por lo que decían algunos políticos nacionalistas. Por ello, ante la tumba de su marido gritó un “Viva España”.
Por este atentado fueron juzgados varios terroristas. En 1981 la Audiencia Nacional condenó a Moisés Izar de la Fuente Martínez de Arenaza y a Pedro Manuel González Alonso a 6 años de prisión menor en concepto de cómplices del asesinato. En 1994 fue condenado José Ramón López de Abechuco Liquiniano a 18 años de reclusión mayor. Abechuco fue quien confirmó al grupo Araba de ETA la información sobre la víctima recopilada por Izar de la Fuente y González Alonso. En 1998 fue condenado a 28 años de reclusión mayor Ignacio Arakama Mendia como cooperador necesario en el atentado. Otro de los acusados, José Lorenzo Ayestarán Legorburu, alias Fanekas, huyó a Venezuela y no ha podido ser juzgado aún por el asesinato de Jesús. En 2006 el presidente Hugo Chávez estuvo a punto de concederle la nacionalidad venezolana. Ayestarán Legorburu fue detenido en Francia en febrero de 2010.
Jesús Velasco Zuazola acababa de cumplir 47 años. Estaba casado con Ana María Vidal-Abarca y tenía cuatro hijas (Ana, Begoña, Inés y Paloma) de entre 2 y 16 años. Tras el atentado, Ana María y las niñas abandonaron el País Vasco y se trasladaron a vivir a Madrid. Ana María Vidal-Abarca fundó en 1981 la Asociación de Víctimas del Terrorismo junto a otras dos mujeres: Sonsoles Álvarez de Toledo e Isabel O´Shea.
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